En el largo proceso de aprender a actuar juntos, la Unión Europea ha reconocido que construir un marco común para enfrentar futuras pandemias exige más tiempo del que se había imaginado. Las negociaciones sobre el anexo del pacto pandémico se extenderán hasta 2027, no como señal de fracaso, sino como admisión honesta de que el consenso entre naciones soberanas con visiones distintas sobre salud pública es una tarea de paciencia y profundidad. La lección de la COVID-19 —que expuso cuán descoordinada puede ser Europa en momentos de crisis— sigue guiando, lentamente, la búsqueda de un acuerdo que