En la madrugada del 1 de agosto, un terremoto de magnitud 7.4 sacudió Medellín y despertó a Daisy Noble, turista londinense que apenas llevaba un día en Colombia. Lo que duró un minuto se convirtió en una lección sobre la fragilidad humana ante la naturaleza y sobre la fortaleza silenciosa de quienes habitan tierras sísmicas. Su testimonio, narrado desde la distancia segura de Cartagena, no es solo el relato de un susto de viaje, sino una reflexión sobre la empatía que nace cuando uno se asoma, aunque sea brevemente, a la vulnerabilidad ajena.
Turista británica relata el pánico vivido durante terremoto de 7.4 en Medellín
El terremoto causó daños estructurales en algunas comunas de Medellín con construcciones menos resistentes, afectando a residentes en zonas vulnerables.