Tuesta cuestiona políticas industriales en Perú: "La mejor es ninguna"

La mejor política industrial es ninguna
Frase atribuida al premio Nobel Gary Becker, que resume la posición de Tuesta sobre las políticas selectivas.

Las políticas industriales tradicionales en Perú han fracasado al intentar que el Estado elija sectores ganadores, generando subsidios sin garantía de retorno fiscal. Economistas como Haberger y Rodrik demuestran que las políticas pro-competitividad son más efectivas que apuestas selectivas, aunque requieren instituciones fuertes que Perú aún carece.

  • Ley 31969 de política industrial aprobada por el Congreso a finales de 2023, vigente desde este año
  • Arnold Haberger, fundador de la Escuela de Chicago, usó la metáfora de levadura versus champiñones para explicar políticas económicas
  • Índice de Complejidad Económica desarrollado por César Hidalgo y Ricardo Haussman mide el conocimiento acumulado en productos y sectores

Exministro David Tuesta cuestiona la viabilidad de políticas industriales selectivas en Perú, argumentando que las políticas transversales de productividad son más seguras que intentar elegir sectores ganadores.

David Tuesta, quien alguna vez dirigió el ministerio de economía, sostiene una posición que desafía el consenso de muchos gobiernos latinoamericanos: el Perú debería abandonar la idea de tener una política industrial selectiva. Su argumento es directo y sin matices: el Estado no es bueno eligiendo ganadores.

La historia de las políticas industriales en Perú es, según Tuesta, una de intervención y proteccionismo basada en una premisa cuestionable. Los gobiernos han actuado bajo la convicción de que el mercado comete errores graves al asignar recursos y crear ganadores y perdedores. Cuando esto sucede, los funcionarios públicos se ven a sí mismos como correctores de esas "injusticias", seleccionando qué sectores o regiones merecen ser salvados. A veces eligen apoyar una industria porque confían en su potencial competitivo, aunque el mercado aparentemente no lo haya detectado. El resultado es siempre el mismo: dinero público en forma de subsidios tributarios y exoneraciones geográficas o sectoriales, sin claridad sobre si esos recursos alguna vez se recuperarán a través de producción sostenible o si simplemente desaparecerán en un pozo sin fondo.

Para ilustrar por qué estas apuestas selectivas fallan, Tuesta recurre a economistas de peso. Arnold Haberger, uno de los fundadores de la Escuela de Chicago, usaba una metáfora memorable: la levadura versus los champiñones. Las políticas que impulsan la competitividad general —aquellas que fortalecen el capital humano, por ejemplo— funcionan como la levadura, haciendo crecer de manera uniforme y predecible. Las políticas industriales selectivas, en cambio, son como los champiñones: nunca sabes si aparecerán, cuándo lo harán o dónde. Más recientemente, el economista Dani Rodrik fue consultado sobre cuál de dos opciones de política industrial debería elegir un país. Su respuesta fue honesta: si ambas parecen valiosas, financia ambas, porque no sabrás cuál funcionará. Lo importante es identificar rápidamente cuál fracasa para dejar de gastar dinero. Pero eso, admite Tuesta, es políticamente casi imposible.

Existen defensores de lo que llaman la "nueva política industrial", quienes argumentan que sus selecciones son más rigurosas. Utilizan herramientas como el Índice de Complejidad Económica, desarrollado por César Hidalgo y Ricardo Haussman, que mide el conocimiento acumulado en diferentes productos y sectores. Cuanta más complejidad, mayor potencial para ser elegido. Es un aporte intelectual valioso, reconoce Tuesta. Pero trasladar esa teoría a la realidad política requiere algo que el Perú no posee: instituciones fuertes, políticos responsables, funcionarios de carrera capacitados e independientes capaces de tomar decisiones técnicas sin interferencia. Estas son las dolencias que aquejan a casi todos los países emergentes, y el Perú no es la excepción.

Dado este panorama, Tuesta cuestiona si vale la pena insistir en políticas industriales como la Ley 31969, aprobada por el Congreso a finales de 2023 y que entró en vigencia este año. Su respuesta es que no. En lugar de intentar elegir a quién salvar o cuál sector debe ganar, propone un camino diferente: políticas transversales que impulsen ganancias de productividad. Esto significa invertir en capital humano, mejorar la eficiencia del mercado laboral, fomentar la innovación, construir infraestructura, fortalecer el sistema de justicia, defender los derechos de propiedad y mantener el orden interno. Estas medidas benefician a toda la economía, no solo a sectores elegidos arbitrariamente. Como dijo el premio Nobel Gary Becker, resume Tuesta: la mejor política industrial es no tener una.

En lugar de estar escogiendo a quién salvar o cuál queremos que sea el sector ganador, el camino más seguro será siempre apostar por políticas transversales
— David Tuesta, exministro de Economía
La mejor política industrial es ninguna
— Gary Becker, premio Nobel de Economía
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué cree que el Estado es tan malo eligiendo sectores ganadores?

Model

Porque el Estado no tiene información mejor que el mercado. Confunde potencial con realidad. Un político ve una industria y piensa "esto podría funcionar", pero no tiene forma de saber si realmente funcionará. Y cuando falla, es difícil admitirlo políticamente.

Inventor

Pero ¿no hay economistas que dicen que el mercado también se equivoca?

Model

Claro. Pero cuando el mercado se equivoca, los recursos se pierden en una empresa. Cuando el Estado se equivoca, pierde dinero de todos los ciudadanos. Y además, el Estado tiene menos incentivos para reconocer el error rápidamente.

Inventor

¿Entonces la solución es no hacer nada?

Model

No es no hacer nada. Es hacer cosas que beneficien a toda la economía: educación mejor, justicia más rápida, infraestructura sólida. Eso levanta a todos, no solo a los sectores que alguien decidió favorecer.

Inventor

¿Y la Ley 31969 que aprobó el Congreso?

Model

Es exactamente el tipo de política que Tuesta cuestiona. Vuelve a lo mismo: el Estado eligiendo ganadores. Sin las instituciones fuertes que se necesitarían para hacerlo bien.

Inventor

¿Qué instituciones le faltan al Perú?

Model

Funcionarios de carrera capacitados, políticos responsables, instituciones independientes que puedan tomar decisiones técnicas sin presión política. Sin eso, cualquier política industrial termina siendo captura política.

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