En el delicado equilibrio entre dos naciones que comparten historia, frontera y destino económico, Donald Trump anunció una pausa de tres días a los aranceles del 50% sobre productos canadienses, tras conversaciones de última hora con el primer ministro Mark Carney. La medida, que afecta unos 20.000 millones de dólares en bienes, no resuelve el conflicto sino que abre una ventana —breve y frágil— para que la diplomacia intente lo que la presión no ha logrado. En el fondo, lo que se negocia no es solo un arancel, sino el tipo de vecindad que dos países históricamente aliados están dispuestos a