En el cruce entre la presión aliada y la memoria histórica, Donald Trump insinuó el lunes que Washington podría reconsiderar su reconocimiento de la administración británica sobre las Malvinas, un archipiélago en el Atlántico Sur cuya soberanía ha dividido a Argentina y al Reino Unido desde la guerra de 1982. La sugerencia, formulada con deliberada ambigüedad desde el Despacho Oval, no sería un gesto de solidaridad con Buenos Aires, sino una palanca de coerción para obligar a Londres a elevar su gasto militar en la OTAN al cinco por ciento del PIB. Así, una herida geopolítica que parecía cicat