En los márgenes de la Asamblea General de la ONU, Donald Trump y Delcy Rodríguez se encontrarán cara a cara en Nueva York, poniendo fin a más de once años de silencio diplomático entre Washington y Caracas. Lo que parecía impensable hace apenas un año —un presidente estadounidense sentado frente a la dirigencia chavista— se ha convertido en un hecho consumado, impulsado por un acuerdo petrolero que redefine las prioridades de la política exterior norteamericana. La historia rara vez avanza en línea recta: a veces, los intereses pragmáticos abren puertas que la ideología mantuvo cerradas por dé