En un giro que expande el uso tradicional de las sanciones migratorias, la administración Trump ha impuesto restricciones de visados a ciudadanos sudafricanos, invocando lo que describe como discriminación racial sistemática contra la minoría afrikáner en el marco de las políticas de reforma agraria de Pretoria. La medida convierte una disputa doméstica sudafricana —enraizada en décadas de historia postsegregacionista— en un punto de fricción diplomática entre Washington y Pretoria. Como ocurre con frecuencia cuando las grandes potencias intervienen en los conflictos internos de otras naciones