El presidente republicano cumplió su promesa de regresar al evento tras la suspensión de abril, con un discurso de más de una hora marcado por bromas y ataques nominales a periodistas críticos. La gala fue reagendada en el hotel Waldorf Astoria con medidas de seguridad reforzadas y menor cantidad de invitados (700) tras las críticas al operativo anterior que permitió el ingreso del agresor.