En el cruce entre la política simbólica y la tecnología moderna, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para renombrar el Lago Ontario como 'Lago América' en territorio estadounidense, acompañándola con un vídeo generado por inteligencia artificial que lo muestra bailando sobre el lago rebautizado. El gesto, enmarcado en una escalada de tensiones comerciales con Canadá, revela cómo los nombres de los lugares —cargados de historia e identidad— se convierten en campos de batalla geopolíticos. Canadá respondió con la serenidad de quien sabe que la geografía no se reescribe con decretos: el