En el cruce entre la política y la cultura popular, Donald Trump recurrió el 7 de septiembre a una imagen fabricada con inteligencia artificial para ridiculizar al actor Robert de Niro en redes sociales. El gesto, cargado de lenguaje ofensivo, no es un hecho aislado sino otro eslabón en una cadena de enfrentamientos públicos entre dos figuras que encarnan visiones opuestas de la identidad estadounidense. Lo que distingue este episodio es la herramienta elegida: la IA como arma de humillación, señal de una era en que la desinformación visual se convierte en moneda corriente del conflicto person