En el fragor de una escalada militar con Irán por el control del estrecho de Ormuz, Donald Trump propuso rebautizarlo como 'estrecho de Trump', invocando una soberanía simbólica sobre una de las arterias más vitales del comercio mundial. La propuesta, lanzada desde Truth Social, no es un gesto aislado: se inscribe en un patrón de renombramientos geográficos que el presidente estadounidense ha impulsado desde su regreso al poder, convirtiendo la cartografía en un instrumento de afirmación nacional. En el fondo, la disputa por el nombre refleja una disputa más profunda y antigua: quién tiene el