Una vez más, la tensión entre el poder ejecutivo y la autonomía de los bancos centrales se hace visible en Estados Unidos: Donald Trump exige a la Reserva Federal reducir las tasas de interés antes de su reunión del 15 y 16 de septiembre, apoyándose en los 162.000 empleos creados en agosto como evidencia de una economía capaz de soportar crédito más barato. La demanda no llega sola —va acompañada de amenazas comerciales contra países con superávit frente a Washington—, recordándonos que en la política económica contemporánea las fronteras entre la moneda, el comercio y el poder raramente se re