En un momento en que los estadounidenses pagan casi un 27% más por carne molida que hace tres años, el presidente Trump firmó un decreto abriendo la puerta a 300.000 toneladas métricas de carne importada libre de aranceles durante 90 días, con la condición de que se venda un 25% por debajo del precio de mercado. La medida, aunque simbólicamente audaz, choca con una realidad económica más profunda: ese volumen representa apenas el 2% del consumo nacional, y los expertos advierten que el verdadero motor del alza de precios no es la escasez, sino el creciente apetito —y la creciente disposición a