En la frontera entre dos naciones vecinas, Donald Trump ha convertido el nombre de un lago en campo de batalla simbólico, decretando que el lago Ontario pase a llamarse 'lago América' mientras impone aranceles del 50% a Canadá. Lo que parece un gesto cartográfico es, en realidad, la expresión de una lógica más antigua: la de quien nombra las cosas afirma poseerlas. Canadá responde con carteles en la frontera, con la memoria de cuatrocientos años de historia indígena, y con sus propios aranceles anunciados para septiembre, recordando que los mapas pueden reescribirse, pero las relaciones entre