En el otoño de 2026, Donald Trump y Eric Mamdani, alcalde electo de Nueva York, se reunieron en un encuentro que desafió la lógica del antagonismo político acumulado entre ambos. Trump ofreció palabras de respaldo genuino hacia quien pronto gobernaría la ciudad más grande del país, mientras Mamdani eligió el pragmatismo sobre el principio de distancia. El momento sugiere que, incluso en épocas de polarización profunda, los intereses concretos de gobernar pueden abrir puertas que la retórica mantiene cerradas.