En el cruce entre la soberanía industrial y la carrera tecnológica global, la administración Trump evalúa extender aranceles a semiconductores y a los dispositivos que los contienen, desde laptops hasta servidores de inteligencia artificial. La medida, impulsada por el secretario Howard Lutnick como palanca para atraer fabricación doméstica, enfrenta una paradoja que la historia industrial conoce bien: construir capacidad productiva toma años, pero la competencia no espera. Lo que se debate en Washington no es solo política comercial, sino qué precio está dispuesta a pagar una nación por su in