En el umbral de unas elecciones intermedias, Donald Trump ofreció ante su audiencia un recuento de lo que considera las transformaciones más profundas de su mandato: recortes fiscales, frontera reforzada, crimen en mínimos históricos y medicamentos más accesibles. Su discurso no fue solo un balance, sino un acto de memoria selectiva y advertencia política, trazando una línea entre lo que llama la 'era de oro' que él encarna y el declive que atribuye a sus sucesores. En la tradición de los grandes relatos del poder, Trump convirtió cifras y políticas en una narrativa de redención nacional, invi