En un mundo donde las fronteras ideológicas parecen cada vez más infranqueables, el alcalde demócrata de Nueva York, Zohran Mamdani, recibió al presidente Donald Trump en la Mansión Gracie con una cordialidad que desconcertó a propios y extraños. El encuentro, centrado en proyectos de vivienda y colaboración municipal, revela una tensión antigua y siempre vigente en la política democrática: la distancia entre los principios declarados y las concesiones que exige gobernar para millones de personas. Mamdani, quien hace apenas nueve meses llamaba fascista a Trump, apuesta ahora por el pragmatismo