En un momento de convergencia ideológica sin precedentes entre Washington y varios gobiernos latinoamericanos, el Pentágono ha institucionalizado su presencia militar en el hemisferio mediante la creación de la Fuerza Conjunta del Hemisferio Occidental, con sede en Miami. Lo que durante décadas fue cooperación técnica y entrenamiento puntual se convierte ahora en un mando permanente diseñado para operar dentro de las fronteras de países aliados contra el crimen organizado y el narcotráfico. Este movimiento no es solo estratégico: es la expresión doctrinal de una reconfiguración geopolítica que