Desde el Despacho Oval, el presidente Trump elevó a dimensión histórica las preocupaciones sobre la integridad del voto estadounidense, acusando a China de haber sustraído datos de 220 millones de electores en lo que describió como la mayor operación de injerencia electoral jamás perpetrada contra Estados Unidos. La declaración, acompañada de una desclasificación inmediata de documentos de inteligencia, llega a pocos meses de las elecciones de medio mandato y propone reformas profundas al sistema de votación. En la historia larga de las democracias, los momentos en que el poder ejecutivo cuest