En el cruce entre la energía, la diplomacia y la seguridad regional, Donald Trump ha vinculado el acceso de Arabia Saudita a tecnología nuclear civil a una condición de peso histórico: la normalización de relaciones con Israel bajo los Acuerdos de Abraham. El llamado 'Acuerdo 123', limitado a usos pacíficos y sin enriquecimiento de material, espera ratificación del Congreso estadounidense mientras Riad mantiene su propia condición irrenunciable: un camino creíble hacia un Estado palestino. En Oriente Medio, cada concesión lleva el peso de generaciones.