Trump anuncia pausa de 90 días en aranceles recíprocos, pero intensifica presión sobre China

Los días de aprovecharse de EE.UU. ya no son sostenibles
Trump justifica el aumento de aranceles a China al 125 por ciento en un mensaje en redes sociales.
Mark

¿Por qué Trump decide pausar los aranceles ahora, después de insistir tanto en que eran permanentes?

Mimi

Parece que la realidad de los mercados lo alcanzó. Bessent viajó a Mar-a-Lago el domingo específicamente para hablar de esto. Los mercados estaban siendo golpeados, y Trump vio una oportunidad de usar la pausa como herramienta de negociación en lugar de una derrota.

Mark

Pero China no obtiene la pausa. ¿Eso significa que Trump considera a China diferente?

Mimi

Completamente diferente. Trump ve a China como el verdadero adversario comercial, no como un aliado que simplemente necesita ser presionado. Cuando China anunció represalias del 84 por ciento, Trump respondió aumentando sus aranceles al 125 por ciento. Es una escalada, no una negociación.

Mark

¿Los economistas creen que esto evita una recesión?

Mimi

No. Brusuelas fue bastante claro: la pausa solo pospone el problema. La economía ya ha absorbido demasiados choques. Colvin agregó que todavía hay un arancel base del 10 por ciento para la mayoría de los países, más gravámenes específicos para acero, aluminio y automóviles.

Mark

Entonces, ¿qué sucede en noventa días?

Mimi

Nadie lo sabe con certeza. Bessent dijo que continuarían negociando, pero Trump ya ha prometido más aranceles en otras industrias: madera, farmacéuticos, cobre. La pausa es un respiro, no una solución.

Mark

¿Por qué los mercados subieron tanto si el problema persiste?

Mimi

Porque los inversores temían lo peor. Cuando Trump anunció el paquete original de aranceles recíprocos, hablaba de gravámenes de hasta 50 por ciento para decenas de países. La pausa al 10 por ciento se sintió como una victoria relativa, incluso si no resuelve nada fundamentalmente.

  • Los mercados financieros, que venían sufriendo bajo el peso de aranceles que llegaban al cincuenta por ciento, respondieron con un alivio explosivo: el Dow Jones subió 2.200 puntos y el Nasdaq superó el ocho por ciento en un solo día.
  • China quedó excluida de cualquier alivio y vio sus aranceles escalar del ciento cuatro al ciento veinticinco por ciento, mientras Beijing anunció represalias del ochenta y cuatro por ciento sobre productos estadounidenses, profundizando la guerra comercial bilateral.
  • La Casa Blanca presentó la pausa como una estrategia deliberada para recompensar a los países que no tomaron represalias, con negociaciones activas en curso con naciones como Vietnam durante los noventa días de tregua.
  • Economistas advierten que la medida solo pospone el problema: el riesgo de recesión persiste, la base arancelaria del diez por ciento sigue vigente para la mayoría del mundo, y la incertidumbre sobre qué ocurrirá al término de la pausa no ha desaparecido.

En un giro que pocos anticipaban, Donald Trump suspendió por noventa días los aranceles recíprocos más severos contra la mayoría de sus socios comerciales, reduciéndolos al diez por ciento, mientras endurecía simultáneamente la presión sobre China hasta el ciento veinticinco por ciento. El movimiento revela la tensión permanente entre la retórica de firmeza y las realidades del mercado global, pues Wall Street celebró con alzas históricas lo que los economistas advierten que es apenas una postergación del conflicto. En el tablero del comercio mundial, la pausa no es un armisticio, sino una pausa táctica en una partida cuyo desenlace permanece incierto.

Donald Trump sorprendió al mundo financiero al anunciar una pausa de noventa días en los aranceles recíprocos más elevados, reduciéndolos al diez por ciento para la mayoría de sus socios comerciales. El giro era inesperado para un presidente que había insistido en que los gravámenes históricos habían llegado para quedarse. Sin embargo, la medida tenía una excepción determinante: China quedaba completamente fuera del alivio.

Lejos de suavizarse, los aranceles sobre la segunda economía mundial se intensificaron. Trump elevó el gravamen del ciento cuatro al ciento veinticinco por ciento, en respuesta a las nuevas represalias chinas del ochenta y cuatro por ciento sobre productos estadounidenses. En Truth Social, el presidente escribió que los días en que China se aprovechaba de Estados Unidos ya no eran sostenibles ni aceptables. Desde Beijing, la Comisión de Aranceles del Consejo de Estado calificó la escalada como un error tras otro que infringía gravemente los derechos legítimos de China y dañaba el sistema comercial multilateral.

Wall Street celebró la pausa con alzas históricas: el Dow Jones subió 2.200 puntos, el S&P 500 ganó un 6,5 por ciento y el Nasdaq superó el ocho por ciento. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien había viajado a Mar-a-Lago días antes para discutir la situación con Trump, presentó la pausa como parte de una estrategia presidencial coherente desde el inicio, y afirmó que el mensaje era claro: los países que no tomaran represalias serían recompensados. Durante los noventa días, la administración continuaría negociando con distintas naciones.

Sin embargo, los economistas se mostraron escépticos. Joe Brusuelas, de RSM US, advirtió que la economía estadounidense seguía con altas probabilidades de caer en recesión dado el volumen de choques simultáneos que había absorbido. Jake Colvin, del Consejo Nacional de Comercio Exterior, reconoció que la pausa era un paso en la dirección correcta, pero señaló que dejaba vigente una base arancelaria del diez por ciento para la mayoría del mundo, más gravámenes significativos sobre acero, aluminio y automóviles, y la promesa de más aranceles por venir. Para las empresas, la incertidumbre que ha marcado el entorno comercial desde noviembre pasado permanece intacta.

Donald Trump sorprendió a los mercados financieros el miércoles al anunciar una pausa de noventa días en los aranceles recíprocos que había implementado con tanto énfasis semanas atrás. La medida representaba un giro inesperado para un presidente que había insistido repetidamente en que los gravámenes históricos llegaban para quedarse. Sin embargo, la pausa venía con una salvedad crucial: China quedaba completamente excluida del alivio.

Los aranceles sobre la segunda economía mundial no solo se mantendrían, sino que aumentarían. Trump elevó el gravamen de 104 por ciento a 125 por ciento después de que Beijing anunciara nuevos aranceles de represalia del 84 por ciento contra productos estadounidenses. En un mensaje publicado en Truth Social, Trump escribió que basándose en la falta de respeto que China había mostrado hacia los mercados globales, estaba aumentando inmediatamente el arancel al 125 por ciento. Agregó que esperaba que China reconociera pronto que los días de aprovecharse de Estados Unidos y otros países ya no eran sostenibles ni aceptables.

Para el resto del mundo, la noticia fue más tranquilizadora. Trump autorizó una pausa de noventa días con un arancel recíproco sustancialmente menor del 10 por ciento durante ese período. Wall Street respondió con entusiasmo. El índice Dow Jones subió 2.200 puntos, un aumento de 5,9 por ciento. El S&P 500 ganó 6,5 por ciento y el Nasdaq superó el 8 por ciento. Los mercados habían sido golpeados por la perspectiva de los gravámenes significativamente más altos que Trump había expuesto la semana anterior.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien había viajado a Mar-a-Lago el domingo para discutir los aranceles con Trump, caracterizó la pausa como parte de la estrategia presidencial desde el inicio. Bessent afirmó que Trump había mostrado gran coraje al mantenerse firme hasta ese momento. Junto con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, Bessent estaba presente cuando Trump envió su mensaje. Lutnick describió la publicación como una de las más extraordinarias de la presidencia de Trump, señalando que el mundo estaba listo para trabajar con el presidente para arreglar el comercio global, mientras que China había elegido la dirección opuesta.

Bessent explicó que el mensaje enviado a otros países era claro: no tomen represalias y serán recompensados. Afirmó que la medida demostraba que al presidente Trump le importaba el comercio y que querían negociar de buena fe. Durante los noventa días, la administración continuaría dialogando con otros países. Bessent mencionó que funcionarios estadounidenses se estaban reuniendo con representantes de Vietnam ese mismo miércoles. Aunque no ofreció muchos detalles sobre qué sucedería después de la pausa, expresó que habiendo visto el nivel máximo al que Trump estaba dispuesto a llegar en aranceles, sentía que más países estarían dispuestos a ceder.

La escalada con China, sin embargo, continuaba intensificándose. La Comisión de Aranceles del Consejo de Estado chino respondió diciendo que la escalada de aranceles estadounidenses era un error tras otro que infringía gravemente los derechos e intereses legítimos de China y dañaba seriamente el sistema comercial multilateral basado en reglas. Esta represalia llegaba después de que China advirtiera repetidamente que lucharía hasta el final si Estados Unidos avanzaba con más aranceles.

Los economistas, sin embargo, permanecían escépticos sobre si la pausa evitaría una recesión. Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US, dijo a CNN que la economía estadounidense todavía tenía muchas probabilidades de caer en recesión dada la magnitud de los choques simultáneos que había absorbido. Señaló que la pausa solo pospone temporalmente lo que probablemente sería una serie de impuestos punitivos a la importación impuestos a los aliados comerciales de Estados Unidos. Jake Colvin, presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, describió la pausa como un paso en la dirección correcta, pero advirtió que todavía dejaba vigente una nueva base de aranceles del 10 por ciento para la mayoría de los países, además de gravámenes significativos para China, el acero, el aluminio y los automóviles, con la promesa de más aranceles por venir. Colvin señaló que la pausa hacía poco para aliviar a las empresas de la incertidumbre que habían enfrentado desde la victoria de Trump en noviembre respecto al entorno arancelario.

Basado en la falta de respeto que China ha mostrado hacia los mercados del mundo, por la presente estoy aumentando el arancel cobrado a China al 125 por ciento, con efecto inmediato
— Donald Trump, en Truth Social
La pausa solo pospone temporalmente lo que probablemente será una serie de impuestos punitivos a la importación impuestos a los aliados comerciales de EE.UU.
— Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US
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