En un giro que reescribe décadas de tensión hemisférica, Donald Trump anunció lo que describió como el mayor acuerdo petrolero de la historia: un pacto con Venezuela que otorgaría a Estados Unidos control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. Negociado por Marco Rubio y Pete Hegseth junto a Delcy Rodríguez —reconocida públicamente como interlocutora válida—, el acuerdo promete duplicar las reservas estadounidenses, atraer cien mil millones en inversión privada y abaratar la gasolina para el ciudadano común. La historia observa cómo el pragmatismo energético