En un giro histórico de la diplomacia energética, Donald Trump anunció un acuerdo que otorgaría a Estados Unidos el control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas venezolanas, sin costo para los contribuyentes. El anuncio llega en un momento de presión interna considerable: la guerra en Irán erosiona las reservas estratégicas y los precios de la gasolina pesan sobre el ánimo político previo a las elecciones de medio término. Lo que durante décadas fue confrontación entre Washington y Caracas parece transformarse, tras la captura de Maduro en enero, en una nueva forma