En el cruce entre la geopolítica del petróleo y la fragilidad institucional, Donald Trump anunció lo que describió como el mayor acuerdo petrolero de la historia: un pacto que otorgaría a Estados Unidos el 55 por ciento de la producción de nuevos yacimientos venezolanos. El acuerdo surge tras la captura de Nicolás Maduro y la llegada al poder interino de Delcy Rodríguez, en un momento en que Venezuela busca inversión y Washington busca recursos. Como tantos grandes anuncios, promete mucho y revela poco, dejando abiertas las preguntas más fundamentales sobre quién pagará, quién operará y si alg