En el cruce entre la soberanía regulatoria y el poder comercial, Donald Trump ha advertido a la Unión Europea que las multas de 18.000 millones de euros impuestas a Google, Apple y Meta tendrán un precio: aranceles. Lo que Bruselas considera una defensa legítima de la competencia, Washington lo interpreta como una agresión encubierta contra sus empresas más emblemáticas. Este choque no es solo sobre tecnología o comercio, sino sobre quién tiene el derecho de fijar las reglas del mercado global.