Desde la Casa Blanca, el presidente Trump renovó sus cuestionamientos a los comicios de 2020 acusando a China de haber sustraído ilegalmente datos de 220 millones de votantes estadounidenses, en lo que calificó como la mayor filtración electoral de la historia. La acusación, formulada sin evidencia pública de respaldo, llega a menos de cuatro meses de las elecciones legislativas de noviembre y reaviva una narrativa que los tribunales, las auditorías independientes y el propio Departamento de Justicia han desestimado en repetidas ocasiones. En el largo arco de las democracias, la tensión entre