Los cosmonautas Artémiev, Matvéyev y Korsakov son los primeros rusos en llegar a la ISS desde el 24 de febrero, vistiendo colores que coinciden con la bandera ucraniana. El director de Roscosmos felicitó a los cosmonautas sin comentar la polémica, mientras publicaba un vídeo recitando a Gógol sobre la camaradería rusa y oportunidades en Ucrania.
Tres cosmonautas rusos llegan a la ISS con los colores de Ucrania en plena invasión
Trajes amarillos con detalles azules, los mismos colores de la bandera ucraniana
¿Por qué importa tanto lo que llevaban puesto tres cosmonautas?
Porque en Rusia, los cosmonautas son símbolos nacionales casi sagrados. Son héroes del Estado. Que lleguen a la estación con los colores de la bandera del país que estás invadiendo es, como mínimo, un gesto que no pasa desapercibido.
Pero espera. ¿Sabemos realmente si fue intencional? Artémiev dijo que era su turno de elegir color y que tenían material amarillo disponible. Eso podría ser verdad.
Podría serlo. Pero el timing es extraño. Y luego Rogozin publica un vídeo recitando a Gógol con imágenes de Ucrania de fondo. Eso no parece accidental.
¿Qué estaba intentando decir Rogozin con ese vídeo?
Hablaba de camaradería rusa, de vínculos sagrados entre pueblos. Pero lo hacía mientras mostraba paisajes ucranianos, como si estuviera dirigiéndose directamente a Ucrania, no a Rusia.
Aunque también mencionó oportunidades para restaurar cooperación con empresas espaciales ucranianas. Eso suena más a intención de negocio que a mensaje político.
¿Y la periodista que irrumpió en televisión? ¿Cómo se conecta con esto?
Marina Ovsianikova hizo lo opuesto: protestó públicamente contra la guerra. Los cosmonautas, si fue intencional, protestaron de forma simbólica y ambigua. Ella fue directa.
Y ella enfrenta años de cárcel potencialmente. Los cosmonautas, si fue un gesto, están protegidos por la ambigüedad. Nadie puede probar que fue intencional.
¿Qué dice la prensa rusa sobre todo esto?
Casi nada. La mayoría simplemente reportó el acoplamiento técnico. Solo un medio ultraconservador dijo que era coincidencia y criticó a los medios occidentales por ver política en todo.
Lo cual es interesante en sí mismo. El silencio es también una respuesta.
El Pulso
- Oleg Artémiev, Denís Matvéyev y Serguéi Korsakov llegaron a la ISS el 19 de marzo de 2022
- Fueron los primeros cosmonautas rusos en arribar desde el 24 de febrero, inicio de la invasión
- Marina Ovsianikova enfrenta potencialmente varios años de cárcel por protestar en televisión
- La misión ExoMars-2022 fue suspendida por la Agencia Espacial Europea
Los cosmonautas Artémiev, Matvéyev y Korsakov son los primeros rusos en llegar a la ISS desde el 24 de febrero, vistiendo colores que coinciden con la bandera ucraniana. El director de Roscosmos felicitó a los cosmonautas sin comentar la polémica, mientras publicaba un vídeo recitando a Gógol sobre la camaradería rusa y oportunidades en Ucrania.
Tres cosmonautas rusos arribaron a la Estación Espacial Internacional con trajes amarillos y azules que evocan la bandera ucraniana, generando polémica en Rusia durante la invasión del país vecino.
En la madrugada del 19 de marzo de 2022, tres cosmonautas rusos —Oleg Artémiev, Denís Matvéyev y Serguéi Korsakov— abordaron la Estación Espacial Internacional a bordo de la nave Soyuz MS-21. Eran los primeros en llegar desde que Rusia había invadido Ucrania veinticuatro días antes. Lo que hizo que su llegada fuera imposible de ignorar no fue el acoplamiento técnico, sino lo que llevaban puesto: trajes de vuelo amarillos con detalles azules, los mismos colores de la bandera ucraniana.
La coincidencia —o lo que algunos interpretaron como algo más que una coincidencia— encendió una nueva controversia en Rusia, un país donde los cosmonautas ocupan un lugar especial en la memoria nacional, junto a los héroes militares. Cuando los tres hombres saludaron a tierra desde la órbita, ofrecieron una explicación breve y técnica: era su turno de elegir el color de los trajes, y tenían abundante material amarillo disponible que necesitaba usarse. Artémiev no aclaró si alguien había reparado en que su elección de vestuario coincidía exactamente con los colores de la nación que su país estaba invadiendo en ese mismo momento, a cientos de kilómetros de distancia.
Dmitri Rogozin, director de la agencia espacial rusa Roscosmos, felicitó públicamente a los cosmonautas por el inicio de su larga misión, sin hacer mención alguna de la polémica que sus trajes habían desatado. Poco después, Rogozin publicó un vídeo en el que recitaba un fragmento de la novela Taras Bulba, escrita por Nikolái Gógol, un autor nacido en lo que hoy es territorio ucraniano. En el vídeo, mientras recitaba versos sobre la camaradería rusa y la tierra que honraba a sus hijos, se mostraban imágenes de Ucrania, incluida una que evocaba deliberadamente la bandera ucraniana mediante el azul del cielo y el amarillo de los campos. Más de tres semanas después del inicio de la invasión, Rogozin insistía en que no existía vínculo más sagrado que la camaradería entre pueblos, y hablaba de las oportunidades únicas que la guerra representaba para restaurar la cooperación histórica entre Roscosmos y las empresas espaciales y militares ucranianas heredadas de la era soviética.
La prensa rusa, en su mayoría, pasó de largo sobre los colores de los trajes. Los principales medios se limitaron a informar del acoplamiento exitoso de la Soyuz a las 22:12 hora de Moscú, sin profundizar en lo que aquellos colores pudieran significar. Fue el medio ultraconservador Tsargrad el que abordó directamente la cuestión, publicando un breve editorial que caracterizaba todo como una coincidencia y criticaba al New York Times por intentar encontrar subtexto político en cada acontecimiento.
La llegada de los cosmonautas con sus trajes azules y amarillos ocurrió apenas días después de otro acto de desafío en la televisión rusa. Marina Ovsianikova, redactora de Pervy Kanal, la principal cadena de televisión del país, había irrumpido en directo durante la hora de máxima audiencia portando un cartel contra la guerra de Ucrania. Su destino permanecía incierto. Ya había sido condenada a una multa de aproximadamente 250 euros por un vídeo de protesta grabado con anterioridad, pero su intervención televisiva podría acarrearle penas de cárcel de varios años si era procesada conforme a las nuevas leyes que el Gobierno ruso había aprobado una semana después de iniciar la invasión: leyes contra la desinformación y el descrédito del ejército.
La guerra también había comenzado a fragmentar la cooperación espacial internacional que durante décadas había mantenido unida a las agencias de distintos países. Se habían cancelado lanzamientos, y Moscú amenazaba con suspender el suministro de cohetes a Estados Unidos. La Agencia Espacial Europea había suspendido la misión ExoMars-2022, un proyecto conjunto destinado a buscar evidencia de vida pasada en Marte. Rusia debía proporcionar la plataforma de aterrizaje Kazachok, mientras que Europa aportaba el vehículo Rosalind Franklin. Rogozin reconoció que la misión se retrasaría varios años, aunque argumentó que el módulo de aterrizaje ruso ya funcionaba como una estación científica autónoma, por lo que su ausencia no era crítica.
Citas Notables
Era nuestro turno de elegir color. De todas formas teníamos mucho material amarillo, por lo que teníamos que usarlo— Oleg Artémiev, cosmonauta
No hay vínculo más sagrado que la camaradería— Dmitri Rogozin, director de Roscosmos