Tres científicos ganan el Nobel de Medicina por descubrir cómo controlar el sistema inmunológico

Células que actúan como guardianes, evitando que el cuerpo se destruya a sí mismo
El descubrimiento de las células T reguladoras explica cómo el sistema inmunológico mantiene el equilibrio entre defensa y autodestrucción.
Mark

¿Por qué es tan importante que estos científicos hayan identificado estas células T reguladoras? ¿Qué cambia en la práctica médica?

Mimi

Porque durante décadas, los médicos sabían que algunas personas desarrollaban enfermedades autoinmunes y otras no, pero no entendían por qué. Estos descubrimientos explicaron el mecanismo: hay células específicas que actúan como árbitros, evitando que el sistema inmunológico ataque el propio cuerpo. Ahora los tratamientos pueden dirigirse a ese mecanismo.

Luke

Pero espera. El comité dice que el trabajo ha "encabezado la investigación" en tratamientos para cáncer y enfermedades autoinmunes. ¿Eso significa que ya hay tratamientos disponibles basados en estos descubrimientos, o que el campo está en desarrollo?

Mimi

El comité no especifica qué tratamientos están ya en uso clínico versus en investigación. Lo que es claro es que el descubrimiento abrió una línea de investigación completamente nueva.

Mark

¿Cuánto tiempo pasó entre el primer descubrimiento de Sakaguchi en 1995 y cuando todo se conectó en 2003?

Mimi

Ocho años. Sakaguchi identificó las células, pero no sabía exactamente cómo se formaban. Brunkow y Ramsdell encontraron el gen, pero no lo vincularon a las células de Sakaguchi hasta que él mismo hizo esa conexión en 2003.

Luke

Entonces el trabajo fue colaborativo, pero no siempre de manera directa. Sakaguchi trabajaba en Japón, Brunkow y Ramsdell en Estados Unidos. ¿Cómo se enteraron los unos del trabajo de los otros?

Mimi

El comité no lo detalla, pero eso es típico en la ciencia moderna. Los hallazgos se publican en revistas, se presentan en conferencias. La comunidad científica está conectada.

Mark

¿Qué significa IPEX, la enfermedad que mencionan?

Mimi

Es una enfermedad autoinmune grave que afecta a los niños. El descubrimiento de que era causada por mutaciones en el gen Foxp3 fue crucial porque demostró que el gen controlaba directamente la función de las células T reguladoras.

Luke

Pero el comité no dice cuántos niños padecen IPEX o cuál es su tasa de supervivencia. Es un ejemplo específico, pero no sabemos cuán común es.

Mimi

Cierto. Es una enfermedad rara, pero el punto es que fue el puente que conectó el gen con la función celular.

Mark

¿Qué viene ahora? ¿Hay ensayos clínicos en marcha?

Mimi

El comité no lo dice. Lo que sabemos es que el campo de la tolerancia inmunológica periférica está activo y produciendo investigación. Pero los detalles específicos de qué se está probando en humanos no están en este anuncio.

  • Durante décadas, la medicina no podía explicar por qué algunas personas desarrollan enfermedades autoinmunes devastadoras mientras otras permanecen sanas, una brecha de conocimiento con consecuencias clínicas enormes.
  • Sakaguchi identificó en 1995 una clase de células T desconocida, desafiando el modelo binario del sistema inmunológico y sugiriendo que existía un mecanismo de freno interno aún sin descifrar.
  • Brunkow y Ramsdell conectaron la pieza faltante al descubrir el gen Foxp3 en ratones vulnerables y demostrar que sus mutaciones en humanos causaban IPEX, una enfermedad autoinmune grave en niños.
  • En 2003, Sakaguchi cerró el círculo al vincular Foxp3 con el desarrollo de las células T reguladoras, revelando el interruptor maestro que mantiene el equilibrio inmunológico del cuerpo.
  • El galardón, anunciado en Estocolmo con un premio de aproximadamente un millón de dólares, consolida una era en que la biología molecular se ha convertido en el corazón de la medicina moderna.

Entre 1995 y 2003, tres científicos —Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi— desentrañaron uno de los misterios más íntimos del cuerpo humano: por qué el sistema inmunológico, esa maquinaria diseñada para protegernos, no nos destruye desde adentro. El Premio Nobel de Medicina 2025 reconoce su descubrimiento de las células T reguladoras y del gen Foxp3, guardianes silenciosos que mantienen la paz entre el cuerpo y sí mismo. Su trabajo no solo responde una pregunta antigua de la medicina, sino que ha abierto caminos terapéuticos para el cáncer y las enfermedades autoinmunes, transformando la manera en que la humanidad se comprende y se cura.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2025 recae sobre tres científicos —Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi— por haber descifrado el mecanismo que impide que el sistema inmunológico ataque al propio cuerpo. Su trabajo identificó las células T reguladoras, estructuras microscópicas que actúan como árbitros silenciosos, permitiendo que el organismo distinga entre amenazas externas y sus propios tejidos.

El camino comenzó en 1995, cuando Sakaguchi, inmunólogo de la Universidad de Osaka, describió por primera vez esta nueva clase de células T. El hallazgo insinuaba algo que la ciencia aún no había formalizado: que el sistema inmunológico poseía un sistema de frenos propio, capaz de evitar que la defensa se convirtiera en agresión.

A principios de los años 2000, Brunkow y Ramsdell profundizaron en ese descubrimiento estudiando ratones con una vulnerabilidad inusual a las enfermedades autoinmunes. En su código genético encontraron una mutación en un gen que llamaron Foxp3, y demostraron que su equivalente humano, cuando falla, provoca IPEX, una enfermedad autoinmune grave que afecta a niños. En 2003, Sakaguchi completó el cuadro al demostrar que Foxp3 era el regulador maestro del desarrollo de las células T reguladoras, conectando todos los hallazgos en una sola narrativa coherente.

El Comité Nobel anunció el premio en Estocolmo. Su presidente, Olle Kämpe, destacó que los descubrimientos explican por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunes graves, una pregunta que había intrigado a la medicina durante generaciones. El secretario del comité logró contactar a Sakaguchi antes del anuncio; el científico japonés respondió con una gratitud que, según describieron, parecía genuinamente abrumadora.

Hoy, Brunkow dirige programas en el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle y Ramsdell cofundó Sonoma Biotherapeutics en San Francisco. Su trabajo conjunto ha impulsado tratamientos innovadores para el cáncer y las enfermedades autoinmunes. El premio, dotado con 11 millones de coronas suecas, se suma a una cadena de reconocimientos recientes —el microARN en 2024, las vacunas de ARN mensajero en 2023— que reflejan una era en que comprender el cuerpo a escala molecular se ha vuelto el fundamento de la medicina moderna.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2025 reconoce un descubrimiento que redefine cómo entendemos la defensa más fundamental del cuerpo humano. Tres científicos —dos estadounidenses y uno japonés— compartirán el galardón por haber identificado el mecanismo que impide que nuestro propio sistema inmunológico nos destruya desde adentro. Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi descifraron el papel de las células T reguladoras, estructuras microscópicas que actúan como guardianes silenciosos, permitiendo que el cuerpo distinga entre invasores peligrosos y sus propias células.

El viaje científico comenzó en 1995, cuando Sakaguchi, inmunólogo de la Universidad de Osaka, identificó una nueva clase de células T que nadie había caracterizado antes. En ese momento, la comprensión del sistema inmunológico era más simple, más binaria. El descubrimiento de Sakaguchi sugería algo más sofisticado: que existía un mecanismo de control interno, un sistema de frenos que evitaba que la máquina defensiva se volviera contra su anfitrión. Fue un hallazgo que desafió la sabiduría convencional de la época.

A principios de la década de 2000, Brunkow y Ramsdell tomaron ese descubrimiento y lo llevaron más lejos. Estudiaban una cepa particular de ratones que mostraba una vulnerabilidad anómala a las enfermedades autoinmunes. Cuando examinaron el código genético de estos animales, encontraron una mutación en un gen que denominaron Foxp3. Luego dieron un paso crucial: demostraron que las mutaciones en la versión humana de ese mismo gen causaban IPEX, una enfermedad autoinmune grave que afecta a los niños. La conexión entre el gen y la enfermedad era clara, pero faltaba una pieza.

En 2003, Sakaguchi cerró ese círculo. Vinculó sus hallazgos originales de la década anterior con el trabajo de sus colegas estadounidenses, demostrando que el gen Foxp3 era el regulador maestro del desarrollo de las células T reguladoras. De repente, todo encajaba: un gen específico controlaba la creación de células específicas que, a su vez, mantenían el equilibrio del sistema inmunológico. Sin esas células, el cuerpo atacaba sus propios tejidos. Con ellas, la paz se mantenía.

El Comité Nobel anunció el premio el lunes en una ceremonia en Estocolmo. Olle Kämpe, presidente del comité, explicó que los descubrimientos habían sido decisivos para comprender por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunes graves, una pregunta que ha intrigado a la medicina durante décadas. Thomas Perlmann, secretario del comité de medicina, logró contactar a Sakaguchi antes del anuncio público. El científico japonés parecía, según Perlmann, increíblemente agradecido. La diferencia horaria entre Suecia y Estados Unidos impidió que se comunicara con Brunkow y Ramsdell en ese momento.

Brunkow dirige programas en el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle, mientras que Ramsdell es cofundador de Sonoma Biotherapeutics, una empresa de biotecnología con sede en San Francisco. El trabajo del trío ha encabezado la investigación en tolerancia inmunológica periférica, un campo que ha generado tratamientos innovadores para el cáncer y las enfermedades autoinmunes. El premio consiste en 11 millones de coronas suecas, aproximadamente un millón de dólares estadounidenses.

Este reconocimiento se suma a una serie de premios Nobel recientes que han honrado avances en biología molecular y medicina. El año pasado, Victor Ambros y Gary Ruvkun ganaron por su trabajo en microARN, una molécula que regula cómo funcionan las células. En 2023, Katalin Karikó y Drew Weissman fueron galardonados por su investigación en vacunas de ARN mensajero, la tecnología que resultó crucial durante la pandemia de covid-19. Estos premios consecutivos reflejan una era en la que la comprensión molecular del cuerpo humano se ha convertido en el fundamento de la medicina moderna.

Sus descubrimientos han sido decisivos para nuestra comprensión de cómo funciona el sistema inmunológico y por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunes graves
— Olle Kämpe, presidente del Comité Nobel
Sakaguchi parecía estar increíblemente agradecido
— Thomas Perlmann, secretario del comité de medicina, describiendo su conversación con el galardonado
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