En el umbral de una nueva era médica, el Instituto Karolinska reconoció este lunes a tres científicos —Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi— con el Premio Nobel de Medicina 2025 por haber descifrado uno de los misterios más profundos de la biología humana: cómo el cuerpo aprende a no destruirse a sí mismo. Sus hallazgos sobre las células T reguladoras y el gen Foxp3, acumulados entre 1995 y 2003, revelan el mecanismo que mantiene al sistema inmunitario en un equilibrio delicado entre la defensa y la tolerancia. Este conocimiento no solo responde una pregunta filosófica sobre la ident
Tres científicos ganan el Nobel de Medicina 2025 por descubrimientos sobre control inmunitario
Guardianes que impiden que el cuerpo se ataque a sí mismo
¿Por qué estos tres científicos en particular? ¿Qué hizo cada uno que fue tan importante?
Sakaguchi vio algo en 1995 que nadie había visto antes: células inmunitarias que en lugar de atacar, protegían. Brunkow y Ramsdell encontraron la pieza del rompecabezas genético en 2001, el gen Foxp3. Y luego Sakaguchi nuevamente conectó todo en 2003, mostrando que ese gen controlaba exactamente las células que había descubierto años antes.
Pero espera. ¿Sakaguchi hizo dos descubrimientos clave separados por ocho años? ¿O fue un descubrimiento que tardó ocho años en completarse?
Fueron momentos distintos de comprensión. En 1995 identificó las células. En 2003 entendió cómo funcionaban. Los otros dos hicieron el puente en el medio.
¿Y esto realmente cambia cómo tratamos a los pacientes ahora?
Todavía no, pero están en ensayos. El potencial es enorme: podrías fortalecer estas células guardianas en alguien con artritis reumatoide, o debilitarlas en alguien con cáncer.
Entonces los tratamientos basados en esto aún están siendo probados. No hay pacientes siendo tratados exitosamente con esto en clínicas generales todavía.
Correcto. Es investigación en progreso. Pero el descubrimiento fundamental ya está hecho.
¿Qué hace que esto sea tan importante como para ganar un Nobel?
Porque responde una pregunta que los científicos se hacían desde hace décadas: ¿cómo el cuerpo sabe qué atacar y qué no atacar? Estos tres encontraron la respuesta.
Y esa respuesta es específica: un gen, un tipo de célula, un mecanismo. No es vago.
Exactamente. Es biología pura, verificable, reproducible.
O Pulso
- El sistema inmunitario humano enfrenta una paradoja existencial: debe ser lo suficientemente feroz para destruir patógenos, pero lo suficientemente sabio para no atacar al propio cuerpo que protege.
- Durante décadas, las enfermedades autoinmunes —donde el cuerpo se convierte en su propio enemigo— permanecieron sin una explicación molecular clara, dejando a millones de pacientes sin tratamientos dirigidos a la raíz del problema.
- Sakaguchi identificó en 1995 una clase de células inmunitarias desconocidas; seis años después, Brunkow y Ramsdell descubrieron el gen Foxp3, la llave maestra que controla a esos guardianes celulares.
- En 2003, Sakaguchi unió ambos hallazgos en una sola narrativa biológica coherente, demostrando que Foxp3 regula directamente el desarrollo de las células T reguladoras.
- Hoy, investigadores de todo el mundo ya prueban terapias que manipulan estas células para atacar tumores o frenar enfermedades autoinmunes, convirtiendo el descubrimiento en medicina aplicada.
En el umbral de una nueva era médica, el Instituto Karolinska reconoció este lunes a tres científicos —Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi— con el Premio Nobel de Medicina 2025 por haber descifrado uno de los misterios más profundos de la biología humana: cómo el cuerpo aprende a no destruirse a sí mismo. Sus hallazgos sobre las células T reguladoras y el gen Foxp3, acumulados entre 1995 y 2003, revelan el mecanismo que mantiene al sistema inmunitario en un equilibrio delicado entre la defensa y la tolerancia. Este conocimiento no solo responde una pregunta filosófica sobre la identidad biológica del ser, sino que abre puertas concretas hacia tratamientos para el cáncer y las enfermedades autoinmunes.
El lunes por la mañana, el Instituto Karolinska en Estocolmo anunció que Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi habían ganado el Premio Nobel de Medicina 2025 por descubrir cómo el organismo evita atacarse a sí mismo. Su trabajo responde a una pregunta que ha intrigado a la biología durante generaciones: ¿cómo puede el sistema inmunitario ser simultáneamente agresivo frente a los microbios y tolerante con los propios tejidos del cuerpo?
Los tres científicos provienen de trayectorias distintas. Brunkow, doctora por Princeton, trabaja hoy en el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle. Ramsdell, graduado en UCLA, asesora a Sonoma Biotherapeutics. Sakaguchi, profesor en la Universidad de Osaka con dos doctorados por la Universidad de Kioto, inició la cadena de descubrimientos en 1995 al identificar una clase de células inmunitarias hasta entonces desconocida, capaces de proteger al organismo de enfermedades autoinmunes.
Seis años después, Brunkow y Ramsdell estudiaron una cepa de ratones especialmente vulnerable a ataques autoinmunes y encontraron una mutación en un gen que llamaron Foxp3. Demostraron que su equivalente humano, cuando falla, provoca el IPEX, una grave enfermedad autoinmune. En 2003, Sakaguchi cerró el círculo al demostrar que ese mismo gen regula el desarrollo de las células que había descubierto en 1995, las llamadas células T reguladoras, que vigilan al sistema inmunitario y le impiden volverse contra el propio cuerpo.
El impacto práctico de estos hallazgos ya se siente en los laboratorios clínicos: investigadores en distintos países prueban terapias que manipulan estas células guardianas para tratar tanto enfermedades autoinmunes como cáncer. El Nobel de Medicina es el primero de los seis premios que se anunciarán a lo largo de esta semana.
El Instituto Karolinska en Estocolmo anunció el lunes por la mañana que tres científicos —dos estadounidenses y uno japonés— habían ganado el Premio Nobel de Medicina 2025 por sus trabajos sobre cómo el cuerpo mantiene su sistema inmunitario bajo control. Mary Brunkow y Fred Ramsdell, ambos de Estados Unidos, junto con Shimon Sakaguchi de Japón, fueron reconocidos por descubrir los mecanismos que permiten al organismo defenderse de virus y bacterias sin atacarse a sí mismo. María López-García, miembro del comité de expertos que otorga el premio, explicó que el trabajo de los galardonados responde a una pregunta fundamental: cómo mantener el sistema inmunológico lo suficientemente activo para combatir cualquier microbio imaginable, pero lo suficientemente controlado para evitar enfermedades autoinmunes.
Brunkow nació en 1961 y obtuvo su doctorado en Filosofía por la Universidad de Princeton. Actualmente trabaja como Gerente de Programa Senior en el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle. Ramsdell, de 65 años, completó su doctorado en 1987 por la Universidad de California en Los Ángeles y se desempeña como asesor científico en Sonoma Biotherapeutics. Sakaguchi, nacido en 1951, es profesor del Centro de Investigación Fronteriza en Inmunología de la Universidad de Osaka. Obtuvo su doctorado en Medicina en 1976 y otro en Filosofía en 1983, ambos por la Universidad de Kioto.
El reconocimiento premia descubrimientos fundamentales sobre la tolerancia inmunitaria periférica, específicamente la identificación de las células T reguladoras, que funcionan como guardianes del sistema inmunitario. Estas células impiden que otras células inmunitarias ataquen los propios tejidos del cuerpo. El primer hito llegó en 1995, cuando Sakaguchi descubrió la existencia de una clase de células inmunitarias previamente desconocida que protege al organismo de enfermedades autoinmunitarias. Seis años después, en 2001, Brunkow y Ramsdell hicieron su aporte clave: estudiando una cepa de ratones particularmente vulnerable a enfermedades autoinmunes, identificaron una mutación en un gen que denominaron Foxp3. Demostraron que mutaciones en el equivalente humano de este gen causan IPEX, una grave enfermedad autoinmune.
Dos años después, en 2003, Sakaguchi logró conectar todos los hilos. Demostró que el gen Foxp3 regula el desarrollo de las células T reguladoras que había identificado en su investigación inicial de 1995. Estas células monitorean continuamente a otras células inmunitarias y garantizan que el sistema inmunitario tolere los propios tejidos del cuerpo, evitando que se ataque a sí mismo. El descubrimiento resuelve un enigma biológico fundamental: cómo el cuerpo distingue entre lo que debe atacar y lo que debe proteger.
Los hallazgos abren caminos concretos hacia nuevos tratamientos médicos. Los investigadores ya están probando el uso de células T reguladoras para combatir tanto enfermedades autoinmunes como cáncer. El potencial terapéutico es amplio: si se pueden manipular estas células guardianas, se podría fortalecer la tolerancia inmunitaria en pacientes con enfermedades autoinmunes, o debilitarla en pacientes con cáncer para permitir que el sistema inmunitario ataque las células tumorales. Este es el primero de los seis premios Nobel que se anunciarán esta semana.
Citações Notáveis
Se refiere a cómo mantenemos nuestro sistema inmunológico bajo control, para que podamos luchar contra todos los microbios imaginables y aún evitar la enfermedad autoinmune— María López-García, miembro del Comité de expertos del Instituto Karolinska