En un país donde la piedra guarda memoria y el paisaje define el carácter, tres propiedades singulares salen al mercado como testimonio de que el lujo español no es solo precio, sino historia sedimentada y geografía irrepetible. Una masía medieval en la Costa Brava, una villa contemporánea en Menorca y una casona decimonónica en Asturias componen una selección que oscila entre 1,6 y 4,8 millones de euros. Lo que se compra aquí no es únicamente un inmueble: es la posibilidad de habitar un fragmento del tiempo.