En Cuba, la movilidad interprovincial se ha convertido en un privilegio reservado a quienes pueden pagar precios que duplican el salario mínimo mensual. El Estado retiró gran parte del transporte público en 2026, y el vacío fue llenado por operadores privados informales cuyos tarifas resultan inalcanzables para pensionados, médicos y trabajadores comunes. La paradoja que define este momento no es la ausencia de vehículos, sino la presencia de camiones vacíos frente a una población inmovilizada por la pobreza: el transporte existe, pero la dignidad de usarlo no está al alcance de casi nadie.
Transporte disponible pero inaccesible: la paradoja que paraliza a Cuba
Poblaciones vulnerables, incluyendo pensionados y profesionales de bajos salarios, quedan excluidas de la movilidad interprovincial.