En la tarde de un sábado festivo, la ciudad italiana de Cremona —cuna de los violines Stradivari— fue sorprendida por un tornado y una tormenta de granizo de rara intensidad, fenómenos casi desconocidos en esa latitud. En minutos, el cielo transformó una celebración en una emergencia colectiva: decenas de heridos, diez iglesias dañadas y miles de automóviles destruidos. El evento no solo revela la fragilidad de lo que consideramos permanente —catedrales, bosques centenarios, festivales— sino que plantea preguntas urgentes sobre la preparación humana ante un clima que ya no sigue los patrones q
Tornado inusual y granizo devastan Cremona, Italia: docenas de heridos y daños millonarios
Docenas de personas resultaron heridas, la mayoría dadas de alta, cuatro requieren hospitalización, y doce familias fueron evacuadas de sus hogares dañados.