Este jueves, España afronta una jornada meteorológica marcada por la desigualdad: mientras el Mediterráneo y Cataluña concentran la fuerza de las tormentas, el granizo y el oleaje, el resto del país transita por cambios más sutiles. La naturaleza recuerda, una vez más, que el territorio peninsular no es uno solo, sino una suma de climas que conviven y se tensionan. En este día de contrastes, la prudencia en las zonas expuestas del litoral levantino y del Ampurdán se convierte en la respuesta más sabia ante la inestabilidad anunciada.