Tormenta tropical 'Newton' se forma al suroeste de Manzanillo con lluvias y vientos fuertes

Se desplaza paralela a tierras mexicanas pero no toca tierra
Newton mantiene su curso hacia el oeste-noroeste, generando riesgos sin hacer contacto directo con la costa.
Mark

¿Por qué Newton no toca tierra si está tan cerca de la costa?

Mimi

Se desplaza paralela a México hacia el oeste-noroeste. Las autoridades dicen que el ángulo y la velocidad de 20 kilómetros por hora la mantienen alejada, pero eso no significa que no cause daño.

Luke

Pero ¿quién verifica eso? ¿Es un pronóstico o una certeza? Los modelos meteorológicos pueden cambiar.

Mark

Entonces, ¿cuál es el verdadero peligro si no toca tierra?

Mimi

Las bandas nubosas. Aunque Newton pase lejos, sus nubes interactúan con un canal de baja presión sobre el occidente. Eso genera lluvias muy fuertes en Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit sin que el centro toque tierra.

Luke

¿Y qué tan fuertes son esas lluvias? La fuente dice "muy fuertes" pero no da números de milímetros o acumulados esperados.

Mark

¿Hay precedentes? ¿Otros sistemas han hecho esto?

Mimi

No lo dice la fuente, pero sí menciona deslaves, desbordamientos e inundaciones como riesgos. Eso sugiere que las lluvias pueden ser significativas.

Luke

Lo que me preocupa es que la gente podría pensar que porque no toca tierra está segura. Pero los riesgos de inundación en zonas bajas son reales.

Mark

¿Y después de Newton?

Mimi

Viene la temporada de frentes fríos. Cincuenta y uno sistemas en nueve meses. Más que el año pasado.

Luke

Eso es un promedio. Algunos meses tendrán más, otros menos. Enero concentra nueve. Pero ¿qué significa eso en términos de impacto real?

  • Newton se intensificó de depresión a tormenta tropical en cuestión de horas, con vientos de 75 km/h y rachas de 95 km/h a apenas 280 kilómetros de Manzanillo.
  • Cuatro estados —Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit— quedaron expuestos a lluvias torrenciales, deslaves, desbordamientos e inundaciones en zonas bajas sin que el fenómeno llegara a tocar tierra.
  • Las autoridades emitieron llamados urgentes a la población costera y a navegantes para extremar precauciones ante oleajes de hasta dos metros y rachas de viento en tierra.
  • Se prevé que Newton escale a ciclón tropical el 24 de septiembre mientras avanza paralela a Baja California Sur, prolongando el riesgo sin acercarse a la costa.
  • El panorama no termina con Newton: la temporada de frentes fríos 2022-2023 proyecta 51 sistemas frontales, más que el año anterior, con heladas y descensos extremos en el centro y norte del país.

En los últimos días del verano, el océano Pacífico oriental recordó a las costas mexicanas que la naturaleza no negocia calendarios. La tormenta tropical Newton emergió de una depresión organizada frente a Manzanillo, Colima, y aunque su trayectoria la mantendría alejada de tierra firme, su sola presencia bastó para poner en alerta a millones de personas en cuatro estados. Es la paradoja del peligro a distancia: un sistema que no toca puede, sin embargo, transformar ríos, laderas y costas en amenazas reales.

La noche del 21 de septiembre, la Conagua confirmó lo que los modelos meteorológicos ya anticipaban: una depresión tropical frente al Pacífico mexicano había ganado estructura y nombre. Newton se encontraba a 280 kilómetros al suroeste de Manzanillo, desplazándose hacia el oeste-noroeste a 20 km/h, con vientos máximos de 75 km/h y rachas de hasta 95 km/h.

A pesar de que la tormenta no tocaría tierra, su proximidad era suficiente para desencadenar efectos en cascada. El director de la Conagua, Germán Martínez Santoyo, explicó que las bandas nubosas de Newton, al interactuar con un canal de baja presión en el occidente del país, provocarían lluvias muy fuertes en Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit. En tierra, las rachas llegarían a 60 km/h; en el mar, el oleaje oscilaría entre uno y dos metros.

Los riesgos eran múltiples y encadenados: deslaves en terrenos inclinados, crecida de ríos y arroyos, inundaciones en zonas bajas. Las autoridades instaron a la población a seguir los avisos del Servicio Meteorológico Nacional y a Protección Civil, con un llamado especialmente urgente para quienes navegaban frente a los cuatro estados afectados.

La evolución prevista de Newton trazaba un arco inquietante: mantendría su condición de tormenta tropical los días 22 y 23 de septiembre, para intensificarse en ciclón tropical el 24, cuando estaría a la altura de Baja California Sur. Aun así, continuaría generando lluvias, vientos y oleaje a lo largo de su trayectoria.

Más allá del fenómeno inmediato, la coordinadora del Servicio Meteorológico Nacional, Margarita Méndez Girón, presentó un panorama de largo aliento: la temporada de frentes fríos 2022-2023 traería 51 sistemas frontales —tres más que la temporada anterior—, con temperaturas mínimas de entre 2 y 8 grados Celsius en el centro del país y fuertes vientos del norte en el litoral del Golfo. El invierno, en suma, ya estaba en camino.

La noche del 21 de septiembre, la Comisión Nacional del Agua confirmó el nacimiento de la tormenta tropical Newton. Lo que había sido una depresión tropical se había organizado en un sistema más definido y peligroso, ubicado a unos 280 kilómetros al suroeste de Manzanillo, Colima, y a 335 kilómetros hacia el sur de Cabo Corrientes, Jalisco. El fenómeno se movía hacia el oeste-noroeste a una velocidad de 20 kilómetros por hora, trayendo consigo vientos máximos de 75 kilómetros por hora y rachas que alcanzaban los 95 kilómetros por hora.

Aunque Newton se desplazaba paralela a las costas mexicanas, las autoridades advirtieron que no se esperaba que tocara tierra. Sin embargo, su simple proximidad traería consecuencias significativas. Germán Martínez Santoyo, director general de la Conagua, explicó que las bandas nubosas de la tormenta, interactuando con un canal de baja presión en el occidente del país, generarían lluvias muy fuertes en Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit. Los vientos alcanzarían rachas de 60 kilómetros por hora en tierra, mientras que el oleaje en las costas oscilaría entre 1 y 2 metros de altura.

Las precipitaciones intensas planteaban riesgos en cascada. La Conagua advirtió sobre la posibilidad de deslaves en terrenos inclinados, el incremento en los niveles de ríos y arroyos, y desbordamientos e inundaciones en zonas bajas. Por eso, la dependencia exhortó a la población a mantenerse atenta a los avisos del Servicio Meteorológico Nacional, así como a las indicaciones de autoridades estatales, municipales y de Protección Civil. Para quienes se dedicaban a la navegación marítima, el llamado fue aún más urgente: extremar precauciones frente a las costas de los cuatro estados afectados.

La trayectoria de Newton seguiría un patrón predecible pero inquietante. Del 22 al 23 de septiembre mantendría su condición de tormenta tropical. El 24 de septiembre, el sistema se intensificaría y se convertiría en un ciclón tropical, momento en el cual estaría en paralelo al estado de Baja California Sur. A pesar de esta evolución y de mantenerse alejada de la costa, Newton continuaría generando a su paso lluvias, vientos fuertes y oleajes altos, perpetuando el riesgo de incremento en los niveles de ríos, arroyos, deslaves e inundaciones.

Más allá de Newton, el panorama meteorológico para los meses siguientes también preocupaba a las autoridades. Margarita Méndez Girón, coordinadora general del Servicio Meteorológico Nacional, presentó los pronósticos para la temporada de frentes fríos 2022-2023, que se extiende de septiembre a mayo. Se esperaba el ingreso de 51 sistemas frontales a México durante este período, una cifra que superaba los 48 registrados en la temporada anterior. Los estados de Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Estado de México, Puebla, Tlaxcala y Zacatecas enfrentarían los mayores descensos de temperatura, con mínimas que oscilarían entre 2 y 8 grados Celsius en el centro del país.

Estos frentes fríos, masas de aire que se desplazarían desde Canadá y Estados Unidos hacia México, provocarían descensos de temperatura y heladas en el norte y el centro. En el litoral del Golfo de México, generarían intensos vientos del norte y oleaje elevado, fenómenos conocidos localmente como "norte". La distribución esperada de estos sistemas mostraba una concentración particular en los meses invernales: dos frentes para septiembre, cinco para octubre, seis para noviembre, ocho para diciembre, y nueve para enero de 2023.

Sus bandas nubosas en interacción con un canal de baja presión en el occidente del país ocasionarán lluvias muy fuertes en sitios de Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit
— Germán Martínez Santoyo, Director General de la Conagua
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