En las calles de Toronto, una tormenta de violencia inusitada convirtió el jueves de septiembre en una advertencia escrita con viento, granizo y oscuridad: trabajadores colgados de andamios, peatones arrastrados por ráfagas y decenas de miles de hogares sin luz. El evento no es un accidente del clima sino una señal coherente con lo que la ciencia canadiense lleva años documentando: un país que se calienta al doble de la velocidad mundial, donde los extremos atmosféricos dejan de ser excepciones para volverse parte del paisaje cotidiano.
Tormenta extrema azota Toronto: videos muestran ciudadanos arrastrados por vientos devastadores
Trabajadores en andamios estuvieron en riesgo de caer, personas fueron arrastradas por el viento y golpeadas por estructuras que cayeron durante la tormenta.