En La Haya, Tomoko Akane, presidenta del Tribunal Penal Internacional, enfrenta sanciones personales impuestas por Estados Unidos —un gesto que condensa décadas de tensión entre la soberanía nacional y la aspiración de una justicia universal. Akane reconoce que la institución atraviesa su peor momento desde su fundación en 2002, pero sostiene que la justicia internacional no es un privilegio negociable sino un derecho de quienes sobrevivieron los crímenes más graves que la humanidad puede cometer. Su voz no es la de una funcionaria a la defensiva, sino la de alguien que recuerda al mundo que l
Tomoko Akane: «La Historia nos pedirá cuentas a todos» sobre la crisis del TPI
Las víctimas de crímenes de guerra y lesa humanidad dependen de la continuidad operativa del TPI para acceder a justicia y reparación.