Desde que 'El club de los poetas muertos' llegó a las pantallas en 1989, su llamado al 'carpe diem' ha sido tanto una fuente de inspiración como un espejo en el que cada generación ha proyectado sus propios deseos. Ahora, con la llegada de una adaptación teatral al teatro La Latina de Madrid, su guionista Tom Schulman aprovecha el momento para recordarnos que vivir con autenticidad no es lo mismo que vivir sin consecuencias. En la distancia entre lo que un artista escribe y lo que el mundo decide leer, se revela algo esencial sobre cómo construimos el significado colectivo.