En los días previos al 6 de junio de 1944, el destino de la Segunda Guerra Mundial no reposó únicamente en los hombros de generales y estadistas, sino en las manos de un científico que leía el cielo. 'Tiempo de victoria' lleva al cine esa verdad incómoda: que la historia a menudo la escriben figuras anónimas cuya especialidad nadie celebra hasta que el mundo entero depende de ella. Con Andrew Scott en el papel protagónico, el filme invita a reconsiderar quiénes son, en realidad, los arquitectos de los momentos decisivos.