Thales, Hitachi Rail, Adif, Renfe e Iryo: las empresas en el centro del accidente ferroviario de Urda

Al menos 69 personas han muerto en el accidente ferroviario, entre ellas 24 pasajeros del AVE de Renfe y al menos 40 del convoy de Iryo.
Estos soportes físicos fallan, y aún no sabemos qué generó la incidencia
El ministro Puente admitió que se desconoce el origen del fallo informático en la central de Urda.
Mark

Son muchas empresas. ¿Por qué importa quién mantenía el LZB?

Mimi

Porque la caída del sistema fue el origen de la secuencia. Hitachi Rail GTS lo mantiene hoy, y el contrato de 87,31 millones sigue vigente.

Mark

Pero la hipótesis principal habla de error humano.

Mimi

Sí. Un operario de Adif autorizó al AVE a reanudar a velocidad normal con el Iryo parado más adelante. Puente dice que contravenía los protocolos.

Luke

Ojo con el matiz: eso es lo que sostiene el ministro y son hipótesis iniciales. La investigación no ha cerrado responsabilidades.

Mark

¿Y qué se sabe del fallo técnico?

Mimi

Poco. Puente reconoce que no saben qué lo causó y que faltan los registros de Hitachi.

Luke

Además, la cifra de 170 fallos este año y su calificación de normal europea vienen del ministro. No hay verificación independiente en el texto.

Mark

¿Y la velocidad del AVE?

Mimi

El primer informe técnico la estima entre 160 y 200 km/h, un rango amplio.

Luke

Exacto: es una estimación, no una medición confirmada.

Mark

¿Qué falta por aclarar?

Mimi

Por qué la maquinista del Iryo no pudo arrancar tras dos intentos, y si eso se vincula al LZB.

  • Un AVE de Renfe con 378 viajeros se estrella cerca de Urda contra un Iryo detenido, y el balance ya supera los 69 muertos.
  • El sistema LZB que protege la línea Madrid-Sevilla cae de forma momentánea y deja seis trenes circulando con instrucciones manuales.
  • Un operario de Adif autoriza al AVE a reanudar la marcha a velocidad normal mientras el Iryo seguía parado más adelante, una decisión que el ministro califica de contraria a todo protocolo.
  • Thales, Hitachi Rail GTS, Adif, Renfe e Iryo se miran unos a otros mientras la investigación busca la cadena de responsabilidades y si el fallo del LZB explica la parada del convoy.
  • La línea sigue en plena transición hacia el sistema europeo ERTMS, prevista para activarse en 2027, mientras el debate sobre el mantenimiento actual se intensifica.

Una mañana de miércoles, un tren de alta velocidad que partía de Atocha hacia Sevilla chocó cerca de Urda contra un convoy de Iryo que llevaba minutos detenido, dejando al menos 69 muertos. Detrás del golpe hay un sistema de protección antiguo, una tecnología alemana que lleva décadas guiando los trenes de la línea Madrid-Sevilla mediante un cable invisible bajo la vía. Como tantas máquinas que sostienen la vida colectiva, nadie la veía hasta que dejó de responder. Ahora la pregunta que queda abierta es quién debe responder por esa pausa de la técnica y por la decisión humana que la siguió.

A las ocho de la mañana del miércoles, un AVE de Renfe salió de Atocha con 378 pasajeros rumbo a Sevilla. Nunca llegó. Cerca de Urda chocó contra un tren de Iryo que estaba detenido con 147 personas dentro. El balance conocido es de al menos 69 muertos, entre ellos 24 viajeros del AVE y al menos 40 del convoy de Iryo.

Las primeras hipótesis apuntan a un error humano de operadores de Adif, tras la caída momentánea del sistema de protección LZB por un problema informático en los servidores de la central de Urda. El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció que aún se ignora qué originó la incidencia y que hay que esperar a que Hitachi Rail obtenga permiso para extraer sus registros. Un operario autorizó al AVE a reanudar la marcha a velocidad normal aunque el Iryo seguía parado más adelante. El operario se ha acogido a su derecho a no declarar.

El LZB, de origen alemán, guía a los trenes mediante un cable a lo largo de la vía. Thales lo mantuvo desde 1992 hasta 2024, cuando vendió su negocio ferroviario en España a Hitachi Rail, que hoy lo mantiene y que ya tiene adjudicada la señalización del corredor sur. La línea también se encuentra en plena renovación hacia el sistema europeo ERTMS, cuyo contrato ganó Thales en 2021 y que se activará en 2027.

La investigación tendrá que fijar la cadena de responsabilidades entre el gestor, los operadores y los proveedores tecnológicos, y aclarar por qué el tren de Iryo no pudo retomar la marcha.

A las ocho de la mañana del miércoles, un AVE de Renfe salió de la estación de Atocha, en Madrid, con 378 pasajeros a bordo y llegada prevista a Sevilla a las 10.39. Nunca llegó. En algún punto de la línea de alta velocidad, cerca de Urda, chocó contra un tren de Iryo que estaba detenido, con 147 personas dentro. El balance conocido hasta ahora es de al menos 69 muertos: al menos 24 viajeros del AVE y al menos 40 del convoy de Iryo.

Las primeras hipótesis sobre las causas apuntan a un error humano de operadores de Adif, el gestor público de la red, después de que cayeran los sistemas de señalización. La línea Madrid-Sevilla usa el sistema de protección LZB, que falló de forma momentánea esa mañana por un problema informático en los servidores de la central de Urda. El ministro de Transportes, Óscar Puente, admitió este viernes que todavía se ignora qué originó la incidencia, y recordó que estos sistemas dependen de soportes físicos para comunicarse, y que esos soportes fallan. Según explicó, hay que esperar a que Hitachi Rail obtenga el permiso necesario para extraer sus registros y analizarlos. Puente también informó de que el LZB ha fallado 170 veces este año, una cifra que situó dentro de la normalidad europea.

La caída del LZB detuvo a seis trenes en la línea, que pasaron a circular con instrucciones manuales del centro de control de Adif en Atocha. Un operario autorizó entonces al AVE de Renfe a reanudar la marcha a velocidad normal, aunque el Iryo seguía parado pocos kilómetros más adelante. Puente aseguró que esa decisión contravenía todos los protocolos de seguridad. El operario se ha acogido ante la Guardia Civil a su derecho a no declarar. Se desconoce la velocidad exacta del AVE en el impacto; el primer informe técnico de la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes estima que iba entre 160 y 200 kilómetros por hora.

El tren de Iryo estaba detenido por las anomalías de señalización. Su maquinista intentó arrancar dos veces, sin éxito, y avisó al centro de control de Adif de que seguía parado. La investigación deberá aclarar por qué no pudo retomar la marcha y si eso se relaciona con los fallos del LZB. Semanas atrás, el consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, ya había advertido de que, cada vez que la señal del tren se desconecta de la de tierra, el tren se para y reconectarse lleva bastante tiempo.

El LZB es una tecnología de origen alemán. Un cable a lo largo de la vía le da información continua sobre cada tren: longitud, velocidad máxima y capacidad de frenado, además de la posición de los demás. Con eso calcula cuánto puede avanzar cada uno con seguridad y, si el conductor no frena, puede activar el freno automático. Thales lo mantuvo prácticamente desde la inauguración de la línea, en 1992, con motivo de la Expo de Sevilla. Adif le renovó el contrato en 2011 por algo más de 28 millones de euros, y lo conservó hasta 2024. Siemens participó en el consorcio que lo desplegó en origen.

Ese año, Thales vendió su negocio ferroviario en España. El 31 de mayo de 2024, Hitachi Rail compró GTS Transportation por 1.660 millones de euros, y la empresa pasó a llamarse Hitachi Rail GTS Spain. Ese mismo año, Adif adjudicó a la UTE de GTS y SISTEM un contrato de 87,31 millones, con IVA, para la señalización del corredor sur, incluido el LZB. Dura cuatro años, prorrogable uno más, y sigue vigente. La empresa prefiere no hacer declaraciones. Hitachi también fabricó, junto a Bombardier, el ETR 1000 de Iryo, y mantiene toda su flota en España. Siemens construyó el AVE siniestrado, de la serie 103 (Velaro E), en circulación desde 2007, con 26 unidades fabricadas.

La línea está en plena renovación para pasar al sistema europeo ERTMS, impulsado por la UE por razones de interoperabilidad. Thales ganó en 2021 ese contrato, de más de 93,8 millones con IVA. El ERTMS-2 emplea balizas y radio en lugar de cables; ya está instalado y se activará en 2027. Madrid-Sevilla es la única línea de alta velocidad española que aún usa LZB.

Iryo está controlada al 51% por la pública italiana Ferrovie dello Stato, con Air Nostrum y Globalvia como socios, y empezó a circular en 2022. Renfe, pública y dependiente del Ministerio de Transportes, conserva entre el 50% y el 67% de los viajeros según la CNMC. Ahora la investigación deberá fijar la cadena de responsabilidades entre el gestor, los operadores y los proveedores tecnológicos.

Aún no sabemos qué generó el problema de comunicación entre los equipos informáticos de la central de Urda.
— Óscar Puente, ministro de Transportes
Cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para.
— Fabrizio Favara, consejero delegado de Iryo
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