El viernes 17 de julio, Tesla formalizó su presencia en Uruguay, eligiendo un país que ha convertido la movilidad eléctrica en política de Estado. La llegada de la multinacional no es solo un movimiento comercial: es el reconocimiento de que las apuestas sostenidas por la sostenibilidad pueden atraer a los actores más influyentes de la economía global. En un continente donde los vehículos eléctricos crecen a ritmo acelerado, Uruguay se posiciona como un faro de lo que es posible cuando la voluntad política y la adopción ciudadana convergen.