Terremoto de magnitud 7,4 en Colombia deja al menos 132 muertos y cientos de heridos

Al menos 132 personas fallecidas, más de 570 heridas, 188 desaparecidas en Cali, decenas de edificios colapsados y más de 5.000 viviendas afectadas por el terremoto.
Le encomiendo nuestro país al señor Jesucristo
El presidente colombiano expresó esta frase mientras coordinaba la respuesta a la emergencia nacional tras el terremoto.
Mark

¿Por qué este terremoto fue tan destructivo comparado con otros sismos en la región?

Mimi

La magnitud 7,4 es considerable, pero lo que lo hizo tan letal fue dónde golpeó. El epicentro estuvo cerca de San José del Palmar en el Chocó, pero los daños mayores ocurrieron en ciudades densamente pobladas como Pereira y Cali. Edificios que no estaban diseñados para resistir un sismo de esa magnitud simplemente se derrumbaron.

Mark

Mencionaste que fue el más fuerte desde 1979. ¿Qué significa eso para la infraestructura del país?

Mimi

Significa que muchas estructuras fueron construidas o reparadas hace décadas, sin códigos sísmicos modernos. Hospitales, escuelas, viviendas residenciales. Cuando golpeó con esa fuerza, no resistieron. Tres hospitales en Cali colapsaron completamente, lo que es catastrófico cuando necesitas atender a 700 heridos.

Mark

¿Por qué los alcaldes decretaron toques de queda tan rápidamente?

Mimi

No fue solo por seguridad. Sí, hubo saqueos, pero el toque de queda también permitía que los equipos de rescate se movieran sin obstáculos. En una ciudad destrozada, con 188 personas desaparecidas, cada minuto cuenta. Los civiles circulando en vehículos solo ralentizaba las operaciones.

Mark

El presidente De la Espriella acaba de tomar posesión el viernes. ¿Cómo afecta eso su respuesta?

Mimi

Está en su primer fin de semana como presidente y enfrenta la peor catástrofe natural del país en casi 50 años. No tiene tiempo para establecer su administración. Tiene que estar en Cali coordinando rescates, desplegando militares, reportando números de muertos. Es un bautismo de fuego político.

Mark

¿Qué significa que Estados Unidos haya enviado 15,5 millones de dólares tan rápido?

Mimi

Significa que la comunidad internacional reconoce la magnitud de la crisis. Pero también refleja que Colombia no tiene los recursos internos para responder sola a un desastre de este tamaño. Necesita ayuda para rescates, medicinas, reconstrucción. Ese dinero es apenas el comienzo.

  • El sismo más poderoso desde 1979 golpeó Colombia en plena mañana, cuando calles y edificios estaban llenos de vida, convirtiendo minutos ordinarios en catástrofe.
  • Pereira y Cali concentran la devastación: decenas de edificios colapsados, hospitales fuera de servicio, aeropuertos cerrados y más de 188 personas desaparecidas solo en Cali.
  • Los saqueos en zonas afectadas obligaron a decretar toques de queda y desplegar mil uniformados adicionales, añadiendo tensión social a una emergencia ya desbordada.
  • La respuesta se organiza desde un Puesto de Mando Unificado en Cali, con apoyo internacional de 15,5 millones de dólares de Estados Unidos y una campaña nacional de solidaridad.
  • Las cifras de víctimas siguen siendo preliminares mientras los equipos de rescate continúan excavando escombros en busca de sobrevivientes atrapados.

En la mañana del lunes, la tierra habló con una violencia que Colombia no había sentido en casi medio siglo: un sismo de magnitud 7,4 sacudió el occidente del país durante cuatro minutos, dejando al menos 132 muertos, cientos de heridos y ciudades enteras en escombros. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el Chocó, pero el dolor se concentró en Pereira y Cali, donde hospitales, escuelas y hogares cedieron ante la fuerza de la tierra. Ante la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella declaró emergencia nacional, y el mundo comenzó a tender la mano hacia un país que, apenas días antes, había inaugurado un nuevo gobierno.

El lunes a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia durante cuatro minutos que parecieron eternos. Con epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó, sus efectos se sintieron hasta Panamá y Ecuador. Al caer la tarde, el balance era devastador: al menos 132 muertos, más de 570 heridos y 188 desaparecidos solo en Cali, con decenas de edificios reducidos a escombros.

Pereira fue una de las ciudades más golpeadas. Su alcalde, Mauricio Salazar, reportó 55 muertos, 18 edificios completamente colapsados y tres hospitales destruidos. Ante los saqueos, decretó toque de queda nocturno en el centro y zonas aledañas para facilitar el paso de los equipos de rescate.

En Cali, la tercera ciudad más grande del país, el alcalde Alejandro Eder confirmó al menos treinta estructuras derrumbadas con personas atrapadas. El presidente Abelardo de la Espriella —quien había tomado posesión apenas el viernes anterior en esa misma ciudad— se trasladó al Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta. Desde allí anunció el despliegue de mil uniformados adicionales para contener los saqueos y declaró la emergencia nacional.

Siete aeropuertos, entre ellos los de Cali, Pereira y Manizales, suspendieron operaciones por daños, complicando la llegada de ayuda. Estados Unidos destinó 15,5 millones de dólares para la emergencia, mientras el Pacto Histórico —ahora en la oposición— habilitó puntos de recepción humanitaria y puso sus redes al servicio de la crisis.

Al amanecer del martes, Colombia seguía contando sus muertos. Los equipos de rescate continuaban excavando entre los escombros, los hospitales dañados dificultaban la atención de los heridos, y las cifras preliminares amenazaban con crecer conforme avanzaba la búsqueda de los desaparecidos.

El lunes por la mañana, a las 7:34 hora local, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia durante cuatro minutos que parecieron eternos. Fue el sismo más potente que ha golpeado el país desde 1979, y sus efectos se sintieron hasta Panamá y Ecuador. Cuando cayó la tarde, los números eran devastadores: al menos 132 personas muertas, más de 570 heridas, 188 desaparecidas solo en Cali, y decenas de edificios reducidos a escombros. El epicentro se localizó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, pero el daño se concentró en ciudades más pobladas hacia el sur y el este.

Pereira, capital del departamento de Risaralda que limita con la zona del epicentro, fue una de las ciudades más golpeadas. El alcalde Mauricio Salazar reportó al menos 55 muertos en su jurisdicción, 18 edificios completamente colapsados y otros 60 dañados parcialmente. Decenas de estructuras educativas quedaron comprometidas, obligando a suspender las clases. Tres centros hospitalarios colapsaron completamente. Ante el caos y los reportes de saqueos, Salazar decretó toque de queda desde las 18:00 hasta las 5:00 de la mañana en el centro de la ciudad, la Comuna Universidad y el subcentro Cuba, pidiendo a los ciudadanos que no circularan en vehículos para permitir el paso de los equipos de rescate.

Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, sufrió daños aún más extensos. El alcalde Alejandro Eder informó que al menos treinta estructuras se habían derrumbado con personas atrapadas en los escombros. El presidente Abelardo de la Espriella, quien tomó posesión el viernes anterior en esa misma ciudad, se trasladó al Puesto de Mando Unificado en Cali para coordinar la respuesta. Desde allí reportó 188 personas desaparecidas, 35 fallecidas en la ciudad, 700 heridos, 39 centros educativos afectados, más de 5.000 viviendas dañadas y tres hospitales completamente colapsados. El mandatario también confirmó problemas de seguridad: saqueos en establecimientos comerciales que lo llevaron a anunciar el despliegue de 1.000 uniformados adicionales.

A nivel nacional, el presidente de la Espriella cifró en más de 1.500 las viviendas afectadas y en 61 los edificios completamente colapsados. Declaró la emergencia nacional y expresó públicamente: "Le encomiendo nuestro país al señor Jesucristo". Siete aeropuertos suspendieron operaciones tras sufrir daños: los de Cali, Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura quedaron fuera de servicio, complicando aún más los esfuerzos de evacuación y suministro de ayuda.

La respuesta internacional fue rápida. Estados Unidos destinó 15,5 millones de dólares para la emergencia. En el plano político doméstico, Iván Cepeda, excandidato presidencial de la izquierda, hizo un llamado a la unidad y la solidaridad. El Pacto Histórico, la coalición del expresidente Gustavo Petro que pasó a la oposición tras la investidura de De la Espriella el viernes anterior, anunció una campaña nacional de solidaridad, habilitó un punto de recepción de ayuda humanitaria en su sede de Bogotá y puso sus redes sociales al servicio de la emergencia para difundir información oficial y necesidades verificadas de las comunidades.

Cuando amananeció el martes, Colombia seguía contando sus muertos. Las cifras preliminares de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales indicaban al menos 132 fallecidos y más de 570 heridos, pero se esperaba que los números aumentaran conforme avanzaban las labores de búsqueda en los escombros. Los hospitales dañados complicaban la atención de los heridos. Las ciudades afectadas permanecían bajo toque de queda. Y en todo el país, los equipos de rescate continuaban excavando entre los restos de edificios, buscando a los desaparecidos y tratando de salvar vidas.

Hoy Pereira atraviesa una situación difícil
— Mauricio Salazar, alcalde de Pereira
Colombia nos necesita unidos: unidad, solidaridad y fortaleza. Primero la vida
— Iván Cepeda, excandidato presidencial
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