En las primeras horas del viernes, el fondo marino entre Somalia y Yemen se estremeció con un sismo de magnitud 6.0, recordándonos que la Tierra sigue reescribiendo su propia geografía en el Golfo de Adén. Este rincón del océano es uno de los pocos lugares del planeta donde tres placas tectónicas se separan simultáneamente, en un proceso lento pero inexorable que moldea el relieve del mundo. Las autoridades geológicas evaluaron el evento con serenidad: la naturaleza divergente de la falla y la lejanía de la costa contuvieron el riesgo para las poblaciones humanas.