El USGS confirma que grandes terremotos pueden activar fallas remotas a través de ondas sísmicas, aunque predecir sismos específicos en países vecinos sigue siendo imposible. La activación dinámica ocurre cuando ondas sísmicas atraviesan zonas vulnerables; casos históricos como Landers (1992) y Sumatra (2004) propagaron perturbaciones a más de 10.000 kilómetros.