Terremoto de 7.2 en Haití deja más de 1.297 muertos; depresión tropical Grace amenaza

Al menos 1.297 personas murieron y más de 5.700 resultaron heridas por el terremoto; hospitales saturados atienden a víctimas en condiciones precarias con escasez de materiales médicos.
La unión es nuestra fuerza y resistencia
Martine Moïse, viuda del presidente asesinado, llamó a los haitianos a la solidaridad tras el terremoto.

El sismo de 7.2 grados destruyó infraestructura crítica incluyendo hospitales, escuelas y viviendas en el sur de Haití, saturando servicios de emergencia con recursos limitados. La depresión tropical Grace se aproxima a Haití, complicando aún más los esfuerzos de rescate y aumentando riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra en los próximos días.

  • Terremoto de magnitud 7.2 el 14 de agosto de 2021, epicentro a 8 km de Petit Trou de Nippes
  • Al menos 1.297 muertos y más de 5.700 heridos
  • Depresión tropical Grace aproximándose a 200 km de Puerto Príncipe
  • Gobierno declaró estado de emergencia por un mes
  • Hospitales saturados con escasez crítica de materiales médicos

Un terremoto de magnitud 7.2 golpeó Haití el 14 de agosto, dejando al menos 1.297 muertos y más de 5.700 heridos. El gobierno declaró estado de emergencia mientras equipos de rescate continúan operaciones y una depresión tropical amenaza la región.

El sábado 14 de agosto por la mañana, un terremoto de magnitud 7.2 sacudió Haití con una fuerza que el país aún está midiendo en cadáveres y escombros. El epicentro se ubicó a apenas 8 kilómetros de la ciudad de Petit Trou de Nippes, a unos 150 kilómetros al oeste de Puerto Príncipe, con una profundidad de 10 kilómetros. Cuando los números finales comenzaron a consolidarse dos días después, la cifra de muertos había superado los 1.297, con más de 5.700 heridos. Las casas se desmoronaron. Las escuelas quedaron en ruinas. Los hospitales, que ya funcionaban con recursos escasos, sufrieron daños estructurales graves.

Los equipos de rescate continuaban buscando supervivientes el lunes, pero el trabajo ocurría en un contexto de caos creciente. En el hospital de Cayes, la doctora Michelet Paurus recordaba que cuando llegó el terremoto, solo había tres médicos en servicio. Los heridos llegaban sin parar, tendidos en bancos, acomodados en sillas, extendidos en el piso sobre sábanas. Otros hospitales habían sufrido daños tan severos que sus paredes amenazaban con colapsar, obligando a los médicos a trabajar en los patios, al aire libre, bajo el sol. Los materiales médicos escaseaban. El doctor Robinson Gabriel describió a BBC Mundo cómo el servicio de urgencias de su hospital presentaba tantas fisuras que resultaba imposible trabajar dentro del edificio.

El gobierno de Haití respondió rápidamente declarando el estado de emergencia durante un mes. El primer ministro Ariel Henry anunció la medida en conferencia de prensa el sábado mismo, pocas horas después del sismo. En su comunicado posterior, Henry pidió a los haitianos que se unieran en solidaridad, que formaran un frente común para enfrentar lo que llamó una situación dramática. Pero la solidaridad interna no era suficiente. El país necesitaba ayuda del exterior, y rápidamente.

Lo que hacía esta crisis particularmente devastadora era su contexto. Haití ya estaba de rodillas. Once años antes, en 2010, un terremoto de 7.0 grados había matado a cerca de 200.000 personas e hirió a más de 300.000. Las cicatrices de ese desastre nunca sanaron completamente. Luego, hace apenas un mes, el presidente Jovenel Moïse fue asesinado, un crimen que permanecía sin resolver y que había sumido al país en una inestabilidad política profunda. La inseguridad alimentaria era endémica. La pandemia de COVID-19 seguía circulando. Y ahora esto: otro terremoto, otro golpe al corazón de una nación que parecía no poder respirar. Jean-Wickens Merone, portavoz de World Visión Haití, expresó la preocupación de muchos: este terremoto era solo una crisis más en una cascada de crisis que ya estaban ahogando al país.

Martine Moïse, la viuda del presidente asesinado, rompió el silencio para dirigirse a su pueblo. "Me duele el corazón por los niños, las madres, los ancianos, los discapacitados, mis amigos y todas las víctimas de este terremoto", escribió. Pidió que los haitianos se unieran, que demostraran su solidaridad, que entendieran que su unión era su fuerza.

Pero mientras Haití intentaba organizarse internamente, otra amenaza se acercaba. La depresión tropical Grace se movía hacia la isla, ubicada a 200 kilómetros al este de Puerto Príncipe el lunes por la mañana. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos advirtió que Grace traería vientos de tormenta, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en los próximos días. Jerry Chandler, director general de Protección Civil, expresó su preocupación: la tormenta que se avecinaba podría complicar aún más una situación ya insostenible. Había logrado entregar los primeros kits de ayuda esa tarde en Les Cayes, pero sabía que lo peor aún no llegaba.

La comunidad internacional respondió. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, autorizó una respuesta inmediata y nombró a Samantha Power, administradora de USAID, como la funcionaria de alto rango para coordinar los esfuerzos. México envió un avión de la Fuerza Aérea cargado con insumos médicos, alimentos y agua. Chile envió más de 16 toneladas de ayuda humanitaria, incluyendo medicamentos e insumos sanitarios. Argentina movilizó una misión de la Comisión de Cascos Blancos para brindar asistencia sanitaria. Venezuela envió 30 toneladas de ayuda. Pero la pregunta que quedaba sin respuesta era si toda esa ayuda llegaría a tiempo, si los hospitales podrían funcionar, si los rescatistas podrían terminar su trabajo antes de que Grace azotara la isla con lluvia y viento.

Me preocupa la tormenta que se avecina, ya que puede complicarnos la situación
— Jerry Chandler, director general de Protección Civil de Haití
Me duele el corazón por los niños, las madres, los ancianos, los discapacitados, mis amigos y todas las víctimas de este terremoto
— Martine Moïse, viuda del presidente Jovenel Moïse
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué este terremoto es diferente de otros desastres naturales que Haití ha enfrentado?

Model

Porque Haití no estaba esperándolo. El país ya estaba fracturado por el asesinato del presidente, por la pobreza crónica, por las secuelas del terremoto de 2010 que nunca cicatrizaron. Este no es un desastre que golpea a un país estable. Es un desastre que golpea a un país que ya estaba cayendo.

Inventor

¿Qué significa que los hospitales estén saturados en este momento específico?

Model

Significa que no hay dónde poner a los heridos. Los médicos trabajan en patios porque los edificios se están derrumbando. Hay tres doctores para cientos de pacientes. No hay suficientes vendas, no hay suficientes medicinas. Es triage en su forma más cruda.

Inventor

¿Y la depresión tropical Grace? ¿Es realmente una amenaza o es exageración mediática?

Model

Es una amenaza real. Cuando llueve en Haití después de un terremoto, la tierra se mueve de nuevo. Los deslizamientos de tierra entierran a los sobrevivientes. Las inundaciones destruyen lo poco que quedó en pie. No es exageración. Es el siguiente acto de una tragedia que ya está en marcha.

Inventor

¿Cree que la ayuda internacional llegará a tiempo?

Model

Espero que sí. Pero la logística es complicada. Los caminos están destruidos. Los puertos pueden estar dañados. Y Haití tiene una historia de ayuda que llega tarde o que se pierde en el camino. Esta vez necesitan que sea diferente.

Inventor

¿Qué le preocupa más: el presente o el futuro?

Model

Ambos. En el presente, hay gente muriendo en hospitales sin medicinas. En el futuro, hay un país que tendrá que reconstruirse nuevamente, que tendrá que encontrar la manera de levantarse cuando ya ha caído tantas veces.

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