Terra Drone desarrolló el Terra A1, un interceptor de bajo costo (2.600 euros) que ha derribado drones Shahed rusos de 35.000 euros, demostrando eficiencia en combate. La inversión en Ucrania provocó protesta diplomática rusa, pero permitió a la empresa acceder al mercado de defensa japonés tras años de intentos fallidos con gigantes como Mitsubishi.