En la Base Naval de Guantánamo, el teniente Cameron Young completó su último vuelo en esa instalación caribeña y fue despedido con el antiguo ritual del saludo de agua, dos arcos que la tradición militar ha usado durante generaciones para honrar a quienes parten hacia nuevos horizontes. No se trata de un adiós definitivo a las armas, sino de una transición: Young continúa su carrera en un nuevo mando, y la ceremonia fue el modo en que una institución centenaria reconoce que el servicio individual merece ser marcado con dignidad. En una base que el Comando Sur describe como centro vital de las