Las relaciones tóxicas pueden envejecer el organismo hasta un año, según neurocientífica

El estrés crónico no distingue entre tipos de vínculos; simplemente actúa sobre el cuerpo
Castellanos explica que las relaciones tóxicas en cualquier contexto aceleran el envejecimiento biológico del organismo.

El cuerpo no es un testigo neutral de nuestra vida emocional: lo registra todo en sus células. La neurocientífica Nazareth Castellanos ha puesto en evidencia, apoyándose en investigación reciente, que sostener vínculos tóxicos —ya sean de pareja, familiares o laborales— somete al organismo a un estrés crónico capaz de adelantar el envejecimiento biológico hasta un año completo. En este hallazgo late una verdad más amplia: cuidar los vínculos que habitamos es también, literalmente, cuidar el tiempo que nos queda.

  • El reloj biológico de quienes viven relaciones tóxicas prolongadas corre más rápido que el calendario: su cuerpo puede ser hasta un año más viejo de lo que indica su edad real.
  • El estrés crónico no se queda en la mente — se infiltra en los sistemas del organismo y acelera los procesos naturales de desgaste celular.
  • El daño no discrimina el tipo de vínculo: relaciones familiares, laborales o sociales marcadas por la tensión y la manipulación producen el mismo impacto biológico que una pareja tóxica.
  • La reversibilidad existe, aunque es parcial: ejercicio, alimentación equilibrada, descanso y manejo del estrés pueden frenar la aceleración, aunque no borrar lo ya ocurrido.
  • Salir de una relación tóxica deja de ser solo una decisión emocional y se convierte en un acto de preservación biológica — una forma de recuperar el ritmo natural del propio cuerpo.

El cuerpo guarda memoria de todo lo que le hacemos vivir, no solo en la mente sino en las células mismas. Así lo sostiene la neurocientífica Nazareth Castellanos, quien en el programa 'La Ventana de la SER' explicó cómo los vínculos humanos dañinos pueden acelerar el envejecimiento biológico hasta un año completo.

Castellanos parte de una distinción clave: la edad cronológica y la biológica no siempre coinciden. Esta última puede avanzar más rápido o más lento según el índice de masa corporal, los hábitos cotidianos y la presencia de conflictos psicológicos. Un estudio que la experta cita midió la edad biológica de personas en relaciones tóxicas y encontró que envejecían más rápido que el resto. "Lo que ellos veían en las personas con relaciones tóxicas mantenidas eran un año más viejas", señaló.

El fenómeno no se limita a las parejas. Las dinámicas tóxicas en entornos familiares, laborales o sociales —marcadas por tensión constante, manipulación o conflicto— generan el mismo daño biológico. El estrés crónico actúa sobre el cuerpo sin importar el tipo de vínculo que lo origina.

Sin embargo, Castellanos abre una puerta de esperanza: un estilo de vida saludable puede compensar parcialmente esta aceleración. Alimentación equilibrada, actividad física, descanso adecuado y la eliminación de hábitos nocivos ayudan a desacelerar el reloj biológico. No se trata de borrar el daño, sino de impedir que siga avanzando al ritmo que impone la toxicidad. Reconocer esto transforma la decisión de alejarse de un vínculo dañino: es también, y sobre todo, un acto de preservación biológica.

El cuerpo guarda registro de todo lo que le hacemos vivir. No solo en la memoria, sino en las células mismas, en el ritmo al que envejecemos. Esto es lo que sostiene la neurocientífica Nazareth Castellanos, quien durante una intervención en el programa 'La Ventana de la SER' explicó cómo los vínculos humanos dañinos pueden acelerar el reloj biológico de una persona hasta un año completo.

La distinción que Castellanos plantea es fundamental: la edad que marca el calendario no es la misma que la que mide nuestro cuerpo. La edad biológica puede avanzar más rápido o más lentamente dependiendo de factores como el índice de masa corporal, los hábitos cotidianos y la presencia de problemas psicológicos. Cuando una persona vive inmersa en una relación tóxica durante un tiempo prolongado, el estrés constante que esto genera no permanece solo en la mente. Se filtra hacia los sistemas del organismo, acelerando los procesos naturales de desgaste.

Un estudio reciente que Castellanos cita en su análisis evaluó a un grupo de personas que mantenían relaciones tóxicas y midió su edad biológica en comparación con otros perfiles. Los resultados fueron claros: quienes vivían en estos vínculos conflictivos mostraban un envejecimiento más rápido. "Cuando tenemos una relación tóxica hace que ese reloj se acelere, por tanto, envejeces. Lo que ellos veían en las personas con relaciones tóxicas mantenidas eran un año más viejas", explicó la neurocientífica.

Lo relevante es que estos efectos no se limitan a las relaciones de pareja. Las dinámicas tóxicas en contextos familiares, laborales o sociales, caracterizadas por la tensión constante, la manipulación o el conflicto permanente, generan el mismo tipo de daño biológico. El estrés crónico no distingue entre tipos de vínculos; simplemente actúa sobre el cuerpo.

Pero Castellanos también ofrece una puerta de esperanza en sus hallazgos. Un estilo de vida saludable puede compensar parcialmente esta aceleración del envejecimiento. La reversibilidad no es total, pero es posible. Una alimentación equilibrada, actividad física regular, descanso adecuado, manejo efectivo del estrés y la eliminación de hábitos nocivos como el consumo de alcohol o tabaco pueden ayudar a desacelerar el reloj biológico. No se trata de borrar el daño ya hecho, sino de evitar que continúe avanzando al ritmo acelerado que impone la toxicidad.

Lo que emerge de esta investigación es una verdad incómoda pero también liberadora: el cuerpo no es un recipiente pasivo de lo que nos sucede. Responde, se adapta, envejece o se rejuvenece según las condiciones en que vive. Reconocer esto significa entender que salir de una relación tóxica no es solo un acto emocional o psicológico. Es un acto de preservación biológica, una forma de detener un reloj que corre demasiado rápido.

Cuando tenemos una relación tóxica hace que ese reloj se acelere, por tanto, envejeces. Lo que ellos veían en las personas con relaciones tóxicas mantenidas eran un año más viejas
— Nazareth Castellanos, neurocientífica
Un estilo de vida saludable puede compensar la desaceleración de los relojes
— Nazareth Castellanos, neurocientífica
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Cómo es posible que una relación, algo que sucede principalmente en la mente, afecte el envejecimiento físico del cuerpo?

Model

El estrés crónico que genera una relación tóxica no se queda en los pensamientos. Activa sistemas de respuesta en el cuerpo que, cuando están constantemente activados, desgastan los órganos y aceleran procesos celulares. Es como tener el motor del cuerpo revolucionado todo el tiempo.

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¿Por qué un año exactamente? ¿Cómo se mide esa aceleración?

Model

Los investigadores utilizaron marcadores biológicos para determinar la edad biológica real de las personas, no solo su edad en años. En el grupo estudiado, encontraron que quienes vivían en relaciones tóxicas mostraban marcadores consistentes con alguien un año mayor. Es una medición científica, no una aproximación.

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¿Significa esto que si salgo de una relación tóxica, mi cuerpo vuelve a la edad que tenía?

Model

No completamente. El daño ya hecho no desaparece. Pero lo importante es que puedes detener la aceleración y, con un estilo de vida saludable, incluso desacelerar parcialmente el proceso. No es reversión total, pero sí es recuperación parcial.

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¿Esto aplica solo a parejas o también a otras relaciones?

Model

Aplica a cualquier vínculo que sea tóxico: familia, trabajo, amistades. Lo que importa es la tensión, la manipulación, el conflicto constante. El cuerpo no distingue entre tipos de relaciones; solo siente el estrés.

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¿Qué tan reversible es realmente el daño si cambio mi estilo de vida?

Model

Castellanos es clara en esto: un estilo de vida saludable puede compensar la desaceleración. No es magia, pero ejercicio, buena alimentación, descanso y manejo del estrés sí pueden ralentizar el reloj biológico acelerado. Es un proceso, no una solución inmediata.

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¿Hay algo que sugiera que el daño es permanente o siempre hay esperanza?

Model

Hay esperanza, pero requiere acción. El cuerpo responde a lo que le das. Si le das toxicidad, envejece rápido. Si le das cuidado después, puede recuperarse parcialmente. La reversibilidad existe, pero no es automática.

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