En la madrugada de un domingo de agosto, la humanidad extiende una vez más su mirada hacia lo desconocido: la NASA lanza el telescopio Roman desde Florida, un observatorio capaz de cartografiar franjas enteras del cosmos con una amplitud cien veces superior a la del Hubble. Bautizado en honor a Nancy Grace Roman, pionera de la astronomía moderna, este instrumento de cuatro mil millones de dólares no solo buscará responder las preguntas más profundas sobre la materia oscura y la energía oscura, sino que, según sus propios creadores, probablemente revelará misterios que la ciencia aún no sabe qu