A mediados de septiembre, el Tangier Maersk —portacontenedores de 9.000 TEUs con propulsión de combustible dual— atracó en APM Terminals Lázaro Cárdenas, inscribiendo a México en el mapa de la transición energética marítima global. La visita no es un hecho aislado, sino un reflejo de cómo la presión regulatoria y las demandas del mercado están remodelando silenciosamente las flotas que mueven el comercio mundial. La industria naviera avanza hacia la descarbonización no mediante rupturas dramáticas, sino a través de pasos graduales como este, donde la tecnología intermedia tiende puentes entre